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Ver la versión completa : Tobias Midnight; Master of the Skies 01



Moneyspider_Todd
03-03-2010, 22:39
Bueno, despues de pensarmela y repensarmela varias veces si subir o no esta historia, he aqui una aventura del más gallardo piloto de aviones en la historia del Reino Unido; subido en su nave y listo para la accion, VE Publishing y su division de escritos les invita a viajar a un pasado oculto, donde lo imposible es un hecho, y donde lo fantastico es cotidiano. Sin más preambulos:

Tobias Midnight; Master of the Skies en: ¡¡EL ATAQUE DE LOS HOMBRES MONSTRUO!!

La implacable tormenta que acechaba la ciudad de Londres no parecía ser un impedimento para Tobias Midnight, quien desafía la naturaleza otra vez en otra de sus temerarias acrobacias. Surcando el cielo en su avión caza “Ruthless Hawk” (Halcón despiadado), recorre la capital inglesa persiguiendo al maniático doctor Magnacorte y sus hombres monstruo, los cuales lo rescataron de ser electrocutado por crímenes contra la humanidad en la prisión Dovegate, de Staffordshire. Pero esto no comienza aquí, sino que hace un par de horas atrás:

Es de día en la metrópolis británica y como todos los veintidós de enero Sir Tobias Midnight realizaba otra de sus impresionantes demostraciones en vivo para la población civil, quienes vitoreaban sus impresionantes hazañas. Moviéndose con la elegancia de un cisne, su nave y el se fundían como un solo ser, destrozando cualquier record de velocidad registrado a la fecha. Pero antes de terminar su acto, una grotesca criatura alada avanzaba violentamente contra el avión de Midnight; rápidamente, el “Amo de los cielos” esquiva el impacto e intenta devolver la maniobra, logrando darle a la criatura, la que cae al mar abruptamente. Aún sorprendido por ese suceso, baja a tierra firme, donde la investigación ya había comenzado. Paul Warrance, miembro de la Sociedad de Científicos de Irlanda del Norte, es quien recibe al confundido piloto:
- Por si lo pensaste, está muerto.
- Lo supuse, y también supuse que seria un error fatal dejarlo ir habiendo civiles en el área, Irlandés. –Aún cuando esto pareciera una provocación para el científico, este solo respondió con una sonrisa maliciosa.
- Te doy esta partida, anciano; ahora sube al barco y coopera con esta porquería.- Habló Warrance, y es que ambos son amigos desde hace muchas décadas atrás. Recorriendo un gran terreno acuático, llegan al cadáver de la criatura, donde una sorpresa los espera.
- ¿Todos tiene sus mascaras antigases? Bien. Procederé a realizar las pruebas de toxinas y material nocivo que pudiese emanar este…hombre-pterodáctilo.- Dijo el científico, antes de que la panza del cadáver se abriese por si sola, revelando un proyector en su interior, de la que salió la imagen de un viejo conocido de Tobias Midnight; el doctor Magnacorte.
- ¡Saludos; policías y científicos! Saludos, Midnight.
- Así que el degenerando doctor Magnacorte aparece de nuevo; ¿Qué no te habían freído en la silla eléctrica?- Dijo Midnight.
- Arrogante como siempre, piloto; debo decir que estuve apunto de ser asesinado por su primitiva moral, pero fue entonces que mis queridos hijos fueron a mi rescate.
- ¡¡Hijos!! – Dijeron Warrance y Midnight, y ante ellos una serie de explosiones comenzaron a producirse en la ciudad. Los tripulantes del barco investigador quedaron en el más absoluto silencio. Solo se oía la risa de Magnacorte.
- Si, seres inferiores; mis queridas criaturas modificadas; ¡el siguiente peldaño en la escala del hombre definitivo! ¡Ellas me rescataron de sus prejuicios para cumplir con la venganza definitiva!- Dijo el maniaco doctor mientras los presentes en el barco se acercaban a tierra firme. Un periodista que se encontraba en la embarcación intentó, impulsado por la furia, deshacerse del cadáver, para ser atacado por miles de pequeños bichos negros, muriendo ante la impotente mirada de los dos héroes británicos.
- ¡¡HA-HA-HAH!! ¡Olvide decirles que mi retoño estaba lleno de vida! En este momento un millón de larvas de escorpiones alados saldrán de sus capullos, y solo se encontraran satisfechos cuando ustedes no sean más que masas deformes ¡Este es mi regalo de despedida, Midnight; au revoir!

Dicho esto, el proyector en la barriga del animal explotó, emanando una grotesca nube negra desde su interior, la cual atacó a los navegantes del barco. Entre la depuración, muchos saltaron hacia el mar, sin prever que la putrefacta criatura también secretó esas anomalías hacia el agua, atacándolos sin compasión. Observando esto con absoluta incredulidad, Tobias Midnight y Paul Warrance utilizaron un invento aun en desarrollo, esperando que fuese útil; sus campos de fuerza sónicos. Emitiendo descargas de sonidos consiguieron esquivar a los mortíferos engendros, y nadar hasta la superficie, para comenzar la defensa de la ciudad contra el doctor y sus amorfas creaciones.

Mientras, en un lugar de Londres, aquel vil científico disfrutaba de la destrucción de la ciudad a manos de sus “hijos”; sentado en una extraña silla, da instrucciones a su deforme lacayo:
- ¡Apresúrate, bestia espantosa; tráeme más whisky para saborear mi victoria sobre ese maldito de Midnight y su gente! Sin lugar a dudas él y ese detective científico deben haber escapado de mi trampa, pero no importa; tengo preparado algo peor para ellos. ¡Apresúrate, engendro, no tengo todo el día!

La bestia, silenciosa, solo asentía con la cabeza y regresaba al interior de aquel lugar, seguramente en busca de lo que su creador le ordenó. De apariencia de un mono con piel y ojos de lobo, este ser de piernas cortas y largos brazos había sido sometido a duras pruebas para realzar sus sentidos, además de una ultra desarrollada inteligencia, la cual disfrazaba de su dueño por temor a él. Pues Arthur Magnacorte, con su frágil y diminuto cuerpo, era capaz de atroces movimientos con el fin de lograr sus fines; ya sea contaminar un pueblo completo de África para probar la efectividad de una vacuna, o diseccionar animales vivos para analizar sus reflejos. Riendo silenciosamente, el anteriormente renombrado científico Belga desplazaba a sus criaturas por todos los sectores de la ciudad.

En su hangar privado, Midnight observaba a su equipo de ataque, los “Halcones Nocturnos”, salir en cuadrillas hacia los puntos de conflicto, mas él y Warrance debían quedarse en ese terreno para realizar otra labor; ubicar y atrapar a Magnacorte antes de que esta situación empeorara. Revisando trozos del artefacto que traía aquel monstruo en su interior, así como otras partes de este, comenzaron las pruebas, apresurados ante el correr del tiempo.

La situación en la ciudad no pintaba para nada sencilla; hombres dragón y gorilas gigantes destruían todo a su paso, dejando un sendero de destrucción fácilmente reconocible para los pilotos de Midnight; Taylor Banks, líder del escuadrón aéreo en esta operación, disparaba furiosamente desde su nave, sin poder penetrar la espesa piel del reptil humanoide. Desde las alturas, Gabrielle Powers, tenaz piloto (y única mujer del escuadrón Elite) logró sacar de balance al grotesco animal, disparando en sus ojos y hocico. El engendro, herido, caía abruptamente al piso, más la división de control de daños de los “halcones” conseguía evitarlo, lanzando rápidamente redes metálicas en todos los ganchos de ese sector. Aprovechando el que las criaturas prestaban más atención a las aeronaves que a la ciudad en si, Jonathan Midnight, líder supremo de la operación e hijo del aguerrido piloto activaba el recientemente creado plan de seguridad ciudadana ideado por su padre; en un instante, una ensordecedora bocina alertaba a la gente a esconderse en sus casas, entonces, edificios casas y parques comenzaron a descender de la superficie, dejando arriba solo escombros, cadáveres de aquellos infortunados que no alcanzaron a huir, y el pequeño ejercito particular de el “Amo de los Cielos”, quienes desde ese momento tenían terreno abierto para usar la artillería pesada. Así, desde el dirigible “Freeman SQ” comenzaron a dejar caer bombas de cerca de 100kg. Hacia los monstruos, cada vez más cerca de ser vencidos. Pero en ese momento el cielo se cubrió de negro; las anomalías tenían refuerzos.

Mientras tanto, un apresurado Midnight, acompañado por Paul Warrance y un grupo de apoyo, llegaban a una extraña isla artificial, donde el metal y la naturaleza se fundían en una sola entidad. Al acercarse a esta, una serie de hombres murciélago fueron a su encuentro, más la audacia de Midnight y las artimañas de Wallace les permitieron eludirlos e ingresar a la isla. Momentos antes, datos extraídos de la piel del mutante alterado (junto a una alucinante invención de Paul; la cual le permitía procesar datos y computar respuestas, como si de una inteligencia artificial se tratase.) permitieron localizar el centro de operaciones del maniático doctor. Ingresando a la selva que rodeaba al laboratorio, un enorme rinoceronte de metal les obligo a buscar escondite. Midnight, después de varios minutos escapando y analizando al monumental aparato, salto en su contra y, luego de luchar y ser arrastrado por un buen rato por el terreno, le colocó un invento de su propia creación; una bomba eléctrica. Sobrecargado, el rinoceronte mecánico explotó en mil pedazos, lanzando al aguerrido piloto hacia los arboles, con la suerte de que no salió lastimado, mas si inconsciente.

CONTINUARA...

Moneyspider_Todd
12-03-2010, 14:43
¿Podrá Tobias Midnight y sus asociados cientificos liberar a Londres de los Monstruos del Doctor Magnacorte? ¡Averigualo en la electrizante segunda parte de:

Tobias Midnight; Master of the Skies en: ¡¡EL ATAQUE DE LOS HOMBRES MONSTRUO!!

Una pequeña cantidad de agua fue suficiente para despertarlo, mientras el científico escocés y sus ayudantes revisaban el sector por posibles amenazas. Sorteando diversas dificultades, tanto naturales como mecánicas, el equipo de héroes logró ingresar a la torre central, solo para encontrarla vacía. La frustración se hacia evidente en Midnight, quien fue el primero en percatarse de que había algo más que solamente ellos.

Agotados todos, no pudieron anticipar el ataque de enormes armatostes mecánicos; armados con ametralladoras, estos artefactos comenzaron a diezmar a los ya débiles hombres, quienes se refugiaron atrás de todo lo que pudieron. Warrance, harto ya de esta situación, observo por una ventanilla que un gigantesco dirigible (casi del porte de una mediana ciudad) alzaba vuelo. En la batalla, mientras, Midnight y sus hombres echaban mano a toda la artillería, lanzando bombas y disparando a cualquier objeto que estuviese en su contra. Tan ensimismado estaba Tobias en la batalla, que saltó hacia los robots, y con la agilidad de un joven guerrero oriental, desenvainó su sable y logró destruir a una buena cantidad de estas criaturas mecánicas. Inspirados por su líder, los temerarios soldados contraatacaron hasta ver a todos sus oponentes reducidos a chatarra. Pero no había gozo; murieron cinco soldados en el acto, y ese maléfico doctor aún estaba libre. Mas, luego de recorrer el lugar, Warrance esbozaba una satisfactoria sonrisa.

En la ciudad la situación tampoco pintaba bien; el estridente sonido de una ciudad en guerra se podía oir a lo lejos. Jonathan Midnight y los Halcones Nocturnos recibieron el apoyo de las fuerzas armadas inglesas, mas el poder de los mutantes de Arthur Magnacorte parecía imparable. En ese momento, el veloz avión de Midnight llegaba al lugar, mientras su diezmado equipo de asalto llegaba en un acorazado marítimo con la clave de la victoria; la mayor debilidad de los monstruos.

Mientras sus halcones y el Ejercito Ingles intentaban detener a los fenómenos, Tobias Midnight sobrevolaba la ciudad hacia su enemigo; alcanzando al dirigible del malvado bioquímico, activó el protocolo de piloto automático de su nave, y saltó hacia la gigantesca nave. Ingresando a esta, notó la total falta de ruidos en el momento de su llegada, lo cual lo hizo sospechar de una posible emboscada. Entonces, desde la cabina del dirigible, Arthur Magnacorte y su deforme lacayo, con un grotesco collar alrededor de su cuello, aparecieron frente a él, trayendo consigo una jeringa con un líquido violeta en su interior.
- Estas acabado, Magnacorte. Descubrimos tu error, y eso nos dará la victoria.- Dijo Midnight apuntando su arma contra el científico.
- Te equivocas, Midnight; he logrado justo lo que quería. Estas débil, exhausto, herido y solo. Tu arrogancia y estupidez salen a flote otra vez, piloto, y en especial cuando mis hijos han conseguido mantener a tu equipo lo suficientemente ocupado como para defenderte. Tal y como lo planee.
- ¿Que demonios quieres, maldito degenerado?
- A ti, Midnight; quiero tu cuerpo.

Dicho esto, y ante la sorpresiva aclaración del doctor, Midnight no pudo anticipar el próximo movimiento de su oponente; enterrando aquella jeringa en la espalda de su criatura, esta comenzó a gritar de dolor, mientras su cuerpo mutaba hacia un ser más similar a un hombre lobo. Descontrolado y desatado, aquel mutante se lanzó contra el piloto, quien no podía contrarrestar a la fuerza de la criatura. La masacre comenzaba.
En la embarcación que los traía desde la Isla (la cual explotó en el momento que salieron de allí) Paul Warrance terminaba el aparato que les daría la victoria. Resistiendo como podían los embates de aquellas grotescas criaturas mutantes, ambos ejércitos esperaban la pronta terminación de esta arma; basados en los textos escritos y desechados por Magnacorte en su paranoia; la mayor debilidad de los monstruos era el ultrasonido. Esta debilidad provocada por su propio creador le permitía controlar los movimientos e impulsos de estas criaturas, lo cual en este momento se convertía en la única esperanza de los héroes.

En el dirigible, mientras tanto, la situación no pintaba para bien del experimentado piloto; mermado por la brutal paliza, Midnight parecía listo para la muerte. En ese momento, aquel deforme ser lo levantó sobre sus hombros, con el fin de quebrarlo definitivamente; mas fue sonoramente detenido por su amo, quien tenia mejores planes para el “Amo de los Cielos”. Por segunda vez caía inconsciente. Minutos más tarde, se encontró atrapado de brazos y piernas en una extraña estructura, aún mareado, podía oir la risa de Magnacorte, quien le ajustaba un artefacto en su cabeza.
- ¿Esta bien, mí querido piloto? Me parece que si. Debo decir que, aun cuando algunos de mis planes originales fallaron, la parte más importante terminó siendo exitosa. Este era mi objetivo, Midnight; tu cuerpo. Una vez que mi estúpido sirviente haya activado mi más gratificante invento, nuestras personalidades y conocimientos traspasar desde un cuerpo a otro. ¡Tú serás yo, y YO SERÉ TÚ, LO ENTIENDES! ¡Esta es mi victoria final! - Dijo jubiloso el científico, mientras el mismo se conectaba las partes de su maléfico invento. Un frio sudor recorría la mente del malherido Midnight, quien oía al titulado en bioquímica gritar improperios a su asistente, el cual se veía notoriamente molesto. Esa seria la ultima ventaja que tendría Midnight de Magnacorte.
- Escúchame, por favor…. ¿Como...? ¿Cómo permites que te trate así? – Grito Midnight. La criatura se detuvo en su actuar – El te hace daño, te humilla, te sobrevalora y te manipula. ¡Ahora está allí, esperando que lo hagas más fuerte para seguirte martirizando!

La criatura miró a Midnight a los ojos, y se mantuvo así por muchos segundos. El doctor, irritado, gritaba a su lacayo que se apresurase en su labor, más este no escuchaba, seguía mirando a la cara al piloto. Es en ese momento, cuando el enorme monstruo le dio un puñetazo en el pecho a Midnight, lo liberó de sus ataduras y lo cargó en su hombro, ante la estupefacta mirada de su creador, quien no creía lo que veía. Fue en ese momento cuando la criatura sacó de una caja oculta un control de detonador.

Warrance, sonriendo otra vez, activó su nueva arma, y en todo el terreno se oyó un horrible zumbido que derribo a cuanto ser estuviese sobre en el cielo. El ejercito de Midnight y sus pares del Gobierno, estaban con improvisadas protecciones especiales en sus oídos, disfrutando de su nueva ventaja. Al final de la destructiva melodía, la amenaza había acabado en su mayoría. Era hora de la revancha.

En la nave, los controles, afectados por el ataque sónico de Warrance, comenzaron a fallar. Magnacorte no paraba de gritarle improperios a su creación, quien silenciosamente se colocaba un paracaídas. Fue entonces cuando, ante la sorpresa del bioquímico, su mutante hablo:
- Me llamo…Korrg…y tú…morirás…aquí…por…tus culpas…padre…
Dicho esto, saltó cargando a Midnight entre sus brazos, mientras se pudo oír un terrible grito desde el interior de la nave, para luego estallar violentamente.
36 Horas después, Midnight junto a sus hombres sepultaban a los caídos en batalla; 12 soldados Británicos, 23 civiles y 9 Halcones Nocturnos. Los campanazos, escopetazos y sonidos de sables en honor a ellos no se hicieron esperar. Por su resistente físico y su gen regenerativo, Tobias solo tenia lesiones leves, más era la muerte de nueve de sus hombres lo que lo tenia abrumado. De regreso a su castillo, su invitado de honor lo esperaba para charlar; Paul Warrance parecía disgustado.
- La reina está indignada, Midnight; ella quería que Magnacorte fuese castigado por la ley, no por tu iniciativa.
- ¡Espera un momento, Irlandés! Cuando me encontraron en el mar yo estaba inconsciente, ¿recuerdas? Yo no lo mate; de hecho, ni siquiera recuerdo como fue que salí de esa nave…
- Ese…fui…yo… - Dijo una voz desde la oscuridad. Alertados, ambos hombres sacaron sus armas. De esa oscuridad salió el asistente de Magnacorte; Korrg.
- ¿Tu? Yo…recuerdo que tu… - Decía confundido el piloto, mientras trataba de recordar lo sucedido.
- Yo…te salve…de morir…allí adentro. Tenías…razón…con él.
- ¿Que deseas…este...? – Dijo desconfiado Paul Wallace.
- Korrg…así me…llamaba…mi madre. Lo único que quiero…es…ayuda. Quiero…aprender…Padre…me…mostró…maravillosas...cosas…y yo…quiero…aprender…a usarlas…para evitar…que gente…como…Padre vuelva…a hacer…estas…cosas con…nosotros.

Korrg manifestó un gran interés en el campo de la salud, resultando ser un gran aporte para la sociedad de científicos británicos. Mientras, Warrance patentó su invento, llamándolo simplemente “the Banshee”. Luego de un año y medio de investigación, se concluyó que el cuerpo de Arthur Magnacorte se había desintegrado producto de la explosión del dirigible. En cuanto a Tobias, aún esta arriba, en el cielo, con su “Halcón Despiadado”, con el presentimiento de que el destino del maligno doctor aún no estaba sellado.

Fin.

Pd: De antemano, muchas gracias por leer este escrito. Y su desea dejar algun comentario, cualquier consejo es util.

Saludos!!