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Ver la versión completa : EL EGO NO SALDA LAS DEUDAS



el_nemo_o
02-04-2012, 06:17
Este es el primer cuento que escribí, allá, a mediados del 2006 o 2007. Cuento de 5 partes, que va del policial clásico al negro. O viceversa. Corregido innumerables veces a lo largo de estos años. Y, así y todo, cada vez que lo leo siento como que le falta algo, no sé qué. Espero que los que se animen a leerlo me den su opinión al respecto. Gracias!
Aquí la 1ª y 2ª parte de 5.


PRIMERA PARTE

Era cerca de las tres cuando el comisario me mandó buscar. Su gente ya no sabía que hacer. Además él conocía mi fuerte amistad con la victima. Y mi temperamento: testarudo como soy, supuso que igual me involucraría en el caso.
Cuando llegué a lo de Arrígo, un par de periodistas me esperaba con sus típicas preguntas.
Los ignoré.
Una vez dentro de la casa (esa casa que yo tan bien conocía, que tantas veces había visitado y en la que siempre era recibido cordialmente), me presenté ante el comisario Mangiaterra.
Todo altura, todo delgadez el comisario. Ya no era el mismo, el de antes. El traslado desde la metrópolis a este pueblito con ínfulas de ciudad le había ido apagando la chispa. Y la amenaza de la pronta jubilación…
¾Antes de empezar quiero decirle que lo siento mucho. Yo sé que usted era muy amigo del señor Arrígo.
Me dijo cariacontecido. E inmediatamente me llevó a la escena del crimen. La biblioteca, un clásico.
Esto es: un sillón y una mesa ratona en medio de una habitación mediana, bien iluminada y con las paredes llenas de libros, libros y más libros.
El cuadro era fuerte. Martín tirado en el piso, boca arriba, próximo al sillón. Estaba rodeado por un oscuro charco de sangre que le brotaba del pecho. Tenía el brazo derecho extendido y cerca de su mano un libro y una birome.
En un rincón de la habitación estaba la caja fuerte de Martín, abierta y vacía.
El comisario me informó que Martín había muerto, a primera vista, de un disparo en el pecho. Que se habían llevado nada mas que el dinero de la caja fuerte. Que su mujer lo encontró muerto al volver de una reunión. Que los vecinos no escucharon ni gritos, ni estruendo de arma alguna. Que los peritos hasta el momento no habían encontrado nada: ni huellas digitales, ni casco de bala. Nada. Que estaban por llevarse el cuerpo para realizarle la autopsia. Y que mandaría a analizar el plomo cuando lo extrajeran del occiso.
_ … Por lo tanto lo mandé llamar a usted, no pienso esperar una semana o más hasta que esos infelices de la policía científica encuentren algo.
_Estoy de acuerdo, comisario.
Luego me explicó que en una hoja del libro Martín había garabateado algo: unos números, una fecha quizás: 5/9, y debajo: 1225.
Teníamos el móvil y una pista. Pero con esto, así solo, no hacíamos nada.

SEGUNDA PARTE

Dejé al comisario para ver como estaba la viuda. Me informaron que estaba arriba, en su habitación.
La encontré recostada en su cama. A un lado, sentadas en unas sillas sus dos hermanas; y parados a los pies de la cama, un medico y el inspector Fernández. Este era un pelmazo de primera y mano derecha del comisario.
Fernández, el detective de policial negro. Siempre con su piloto y sombrero a tono. Lo único que le faltaba era hablar con el típico tono nasal de Bogart.
Ni bien me vio, la señora Arrígo corrió a mis brazos llorando.
_¡Agarre a ese asesino! ¡Agarre y mate a ese desgraciado!_ Dijo.
_Claro. Pero para eso la necesito tranquila y serena_ Le expliqué tratando de calmarla.
A todo esto Fernández salió de la habitación disimuladamente; con la cabeza gacha y silbando bajito, como quien dice. Se dio cuenta de que estaba de más.
Le sugerí a la viuda que se recostara nuevamente, yo me senté a su lado. Me contó su versión de los hechos.
Ella había salido a cenar fuera de casa con sus hermanas, con motivo del ascenso laboral de una de estas. Martín no pudo ir. Esperaba a alguien. Un cliente tal vez, no lo sabía.
Pasada las dos de la madrugada llegó a su casa y encontró a su marido muerto.
Vale aclarar que Martin, aparte de gerente de banco, era prestamista. Usurero, según la gente bulgar.
Le pregunté que significaba para ella el 5 de septiembre de 1225.
_El 5/9 es… era la fecha de cumpleaños de Martín. Pero el año… 1225, no entiendo_ Dijo.
Le pregunté si, en vez de un año, no seria el número de ficha de algún cliente.
_Puede ser. Pero no creo que Martín los supiera de memoria, y menos en ese momento.
¿A quien esperaba Martín? No se lo dijo. ¿Tenia enemigos? No, ella no lo sabía. ¿Sospechaba de alguien? No, tampoco.
Por ultimo pregunté cuanto dinero le habían sustraído de la caja.
_Siempre guardaba gran cantidad de dinero, creo que había cerca de $ 800.000.

el_nemo_o
04-04-2012, 06:56
Este es el primer cuento que escribí, allá, a mediados del 2006 o 2007. Cuento de 5 partes, que va del policial clásico al negro. O viceversa. Corregido innumerables veces a lo largo de estos años. Y, así y todo, cada vez que lo leo siento como que le falta algo, no sé qué. Espero que los que se animen a leerlo me den su opinión al respecto. Gracias!
Aquí la 3ª parte de 5.


TERCERA PARTE

Fuera de la habitación me aguardaban el comisario y el inspector.
_¿Qué pudo averiguar?_ Pregunto, desganado, el primero.
_Supongo que lo mismo que Fernández_ Y sostuvimos un duelo de miradas con el inspector.
Este no me caía bien, y seguro que yo tampoco a él. Era lógico: Fernández era un inepto y yo me llevaba siempre los aplausos.
_Tenemos dos pistas, y no una como creíamos. Pues seria ridículo el pensar en el 5 de septiembre de 1225_ Manifesté.
_... Estéee… mandé a investigar esa fecha y…
_¿Y?_ Lo apuró el comisario.
El inspector negó con la cabeza. ¿Ya dije que es un pelmazo?
_El 1225 ¿No será algún cliente?_ Quise saber mientras bajábamos la escalera.
_1225: Juan Valdemar, falleció hace 4 años_ Dijo Fernández. Siguió_. Y por el lado de los préstamos, la clientela no llega a 300.
Luego de una pausa dije:
_Mejor empecemos por el 5/9. Usted, comisario, a sido invitado a muchos cumpleaños de Martín ¿Recuerda algún detalle especial de alguno de estos?
_Hace una década que conozco a la familia Arrígo. Desde entonces que me invitan a sus festejos. Por otro lado, usted también participó de las mismas fiestas.
_Cierto, cierto… pero debo confesar que me retiraba de ellas en un estado pésimo. Me avergüenza reconocerlo, pero me dejaba llevar por la alegría etílica. Muchos terminábamos mal al otro día_ Dije, y noté que el comisario se acaloraba un poco. Se aclaró la garganta y dijo:
_Recuerdo que esas fiestas eran muy glamorosas y refinada. Bien cuidadas…
Pensó un momento.
_Salvo hace 3 años. Si no recuerdo mal, para los 50 del señor Arrígo. Yo había concurrido con mi hija_ Me miró_. Se la presenté y usted la convenció de bailar, mientras yo hablaba con unos amigos. La orquesta habría tocado tres o cuatro piezas cuando el profesor Blázquez comenzó a los gritos y se fue a las manos con el festejado. Por una cuestión de dinero, según se dijo después.
_¡Cierto! _ Dije y agregué_. Pero también es cierto que al poco tiempo arreglaron sus asuntos como dos personas civilizadas y que desde entonces quedaron mas amigos que nunca.
Paréntesis: en realidad me enteré de la pelea mucho más tarde, y por terceros. Ya que en dicho momento me encontraba en el patio trasero del salón conociendo... como decirlo… detalladamente a la señorita Mangiaterra. Obviamente esto no lo sabe el comisario. Cierro paréntesis.
Fernández aventuró:
_Nunca se sabe. Por otro lado, con hacerles unas preguntas a Blázquez no perdemos nada_ El comisario estuvo de acuerdo.
_No creo que Blázquez tenga algo que ver con esto_ Dije inútilmente.
Los tres sabíamos donde vive… o vivía, profesor. Así que subimos a un patrullero y partimos.
Al llegar, Fernández se bajó primero, se acercó a la puerta de su residencia y amagó con golpear. En cambio dio media vuelta y encaró hacia donde nosotros.
_¿Ustedes saben exactamente que dirección es esta?
_Pues… es Francia al…
Nos miramos con el comisario.
Bajamos del coche corriendo hacia la puerta. Tallado en una madera, amurada a la pared, se leía: FRANCIA 1225.

kazumareverse
04-04-2012, 12:51
Oooooh, ya ni me acuerdo si escribí lo que pensaba, pero estaa buena la historia, me gustaría verla dibujada, espero alguna vez pueda.

el_nemo_o
04-04-2012, 20:22
gracias!!
alguna vez tuve la loca idea d guionar este cuento, pero no me convenció el resultado final...

el_nemo_o
06-04-2012, 11:59
Este es el primer cuento que escribí, allá, a mediados del 2006 o 2007. Cuento de 5 partes, que va del policial clásico al negro. O viceversa. Corregido innumerables veces a lo largo de estos años. Y, así y todo, cada vez que lo leo siento como que le falta algo, no sé qué. Espero que los que se animen a leerlo me den su opinión al respecto. Gracias!
Aquí la 4ª y 5ª parte de 5.


CUARTA PARTE

En un pueblo chico, como es este, prácticamente nadie se guía por las direcciones, mas bien por la ubicación. La casa se erguía frente a las ruinas del viejo supermercado, y con eso alcanzaba para nosotros.
Estuvimos 15 minutos golpeando puertas y ventanas. Despertamos a toda la cuadra pero no nos atendió nadie.
Vale aclarar que eran las tres y pico de la madrugada.
_Ya vengo_ Dijo Fernández y se fue a la otra cuadra, donde un teléfono publico. Al rato regresó con nosotros. Nos explicó:
_Llamé a la comisaría y averigüé el número del director de la escuela donde trabaja Blázquez. Lo llamé, me dijo que hace dos días que no pueden ubicar al profesor. No contesta el teléfono y que aparentemente no hay nadie en la casa.
Minutos después estábamos dentro de la misma.
Debo decir que estaba amueblada con bastante lujo, bastante bien cuidada para un soltero. Eso sí, no encontramos una sola prenda de vestir, ni documento alguno.
Estuvimos un largo rato buscando algo que nos sirviera hasta que alguien gritó:
_¡Ya sé donde va!_ El inspector saliendo del dormitorio_. Encontré esto entre unos libros. Es una guía turística sobre México, y esta marcada en esta pagina_ Abrió la guía, y la susodicha pagina hablaba de las virtudes de un pueblito en el norte mexicano.
En el acto el comisario llamó a la comisaría para que le facilitaran el número del aeropuerto.
Los del aeropuerto, luego de una interminable espera e idas y vueltas con distintas líneas aéreas, le informaron que hacía menos de una hora que había partido un vuelo con ese destino. Y que hacía una semana que usted, Blázquez, había encargado el pasaje. No supieron, o no quisieron, decirle si iba en ese avión.
No creo que se hayan molestado mucho en averiguarlo. A un comisario de pueblo no se lo respeta tanto en la Capital.
Ya no tenía nada más que hacer ahí. Mi trabajo es descubrir criminales, no ir tras ellos.
_Siento que haya perdido a un buen amigo_ Dijo el comisario al estrecharme la mano. Agregó_. Lo vamos a agarrar, cueste lo que cueste.
_No sé, todavía tengo mis dudas. Necesito pensar.
Le agradecí nuevamente.
Al saludar al inspector lo noté contento. Claro, prácticamente había resuelto el caso el solo.
_También siento lo de su amigo. Aunque fuera un ladrón.
No contesté. Me alejé caminando rumbo a mi departamento, necesitaba dormir.
Era obvio que Fernández se había dado cuenta que Martín se llevaba del banco mas de lo que le correspondía.

QUINTA PARTE

Dormí hasta hace un rato. ¡Todo un día! Me desperté hace una hora y lo traje acá, el monte más cercano que encontré. De hecho hace dos días que estoy trabajando acá.
Veo que ya se siente más cómodo en la fosa… Bueno, después de estar tantas horas metido en el baúl del auto, atado de pies y manos, amordazado y drogado.
¡No es para menos!
Por otro lado, la hice bastante grande: para los bolsos con la ropa y demás bártulos.
Se preguntará porque le cuento todo esto. Verá, me costó bastante trabajo planear y realizar todo esto como para que al final nadie se entere. Además, profesor, usted no se lo va a contar a nadie.
En fin… sabe, no se da una idea de lo que voy a extrañar a Martín. Apreciaba su amistad, su compañía.
Realmente voy a sentír su ausencia.
Pero cuando él me confió lo del dinero, más sabiendo que yo tenía tantas deudas y tan poco tiempo…
No… no me mire así, entiendo lo que debe estar pensando. Pero con el reconocimiento de la prensa, y la amistad de la más alta sociedad lo único que creció fue mi ego. Mi economía es desastrosa. Demasiados vicios, demasiadas mujeres, demasiadas deudas. Poco plazo.
Y soy muy orgulloso para pedir ayuda.
Por ultimo quería pedirle disculpas a usted, por ensuciar su buen nombre.
En recompensa le prometo que no va a sufrir.
Adiós profesor.

FIN