Había escuchado yo no hace mucho tiempo sobre un misterioso circo que era tan talentoso que podría matarte de la risa; payasos, mimos, fenómenos y por supuesto un extraño maestro de ceremonias, muy extraño…
Resulto ser que un día mientras mi amigo Bob y yo caminábamos a las afueras de nuestra ciudad natal pudimos observar una gran caravana acercándose, al pasar frente a nosotros pude leer su eslogan: “Te mataremos de la risa”, Bob inmediatamente se asusto, pero no por ese eslogan, sino porque una tercera sombra había aparecido entre nuestras sombras, una larga y delgada sombra, al voltear nos dimos cuenta que era un payaso en zancos con un maquillaje tan oscuro y tenebroso que hasta yo mismo me asusté. El payaso se agacho y nos mostró una gran y sobrenatural sonrisa soltando una risita aguda, seguidamente continuó su camino detrás de la caravana junto a los demás payasos que de un pronto a otro habían aparecido, bicicletas, monociclos, zancos, globos y mucho mas anunciaba la llegada del circo a la ciudad.
Bob observó el suelo y notó una nariz de payaso, pero, ¡a ninguno de los payasos se les había caído su respectiva nariz!, Bob decidió guardarla en el bolsillo derecho de su pantalón; El era muy despistado, no ponía atención en los pequeños detalles… Pero yo si,me preguntaba a mi mismo, ¿Por qué un circo llevaría consigo un gran congelador?, por supuesto que a Bob no le importo, pero a mi si.
Grande fue la bienvenida de la ciudad al circo hasta que al fin lograron establecerse al este de la ciudad, en los terrenos baldíos (cercanos a mi hogar y al de Bob) dio inicio el levantamiento de la gran carpa roja y a sus alrededores se construían juegos mecánicos, puestos de comida, puestos de helado, puestos de algodón de azúcar ytodo lo que fuera necesario para armar bien una feria. Las horas pasaron y al fin cayó la noche, esa oscuridad tan hermosa adornada con las estrellas del universo, todas esperando a que la mas importante de las invitadas hiciera su aparición, la luna… Yo estaba en la ventana de mi habitación reunido con las estrellas mientras esperábamos que el gran telón de nubes se abriera y por fin hiciera aparición la bella luna hasta que a los minutos por fin hizo su entrada la luna, pero a diferencia de las estrellas yo si me sorprendo y pienso algo al respecto, mis ojos no creían lo que estaba ahí arriba, ¡la luna era color rojo puro!, no pude evitar asustarme y pensar en algo que en ese entonces consideraba tonto pero en ese momento una pregunta se presento en mi mente:¿Tiene algo que ver ese extraño circo con este fenómeno lunar?. Intente localizar a Bob con mi celular pero su celular estaba apagado (lo cual Bob hacia todas las noches antes de ir a dormir), ver esa luna me había dejado totalmente confundido pero por curiosidad asome mi mirada por la ventana y al otro lado de la calle, frente a la casa de Bob estaba ese payaso otra vez, mirando fijamente la ventana de la habitación de Bob, tambaleándose de un lado a otro hasta que de un pronto a otro se detuvo y lentamente volteo su mirada con una malévola y espelúznate sonrisa y notó que yo lo estaba observando… Ver ese atroz movimiento por parte del payaso me hizo saltar hacia atrás y caer muy fuerte en el suelo de mi habitación, rápidamente me levante y mire hacia fuera pero no había nada, el payaso ya no estaba ahí, no pude dormir el resto de la noche y decidí escribir eso en mi diario.
Por la mañana mientras Bob y yo caminábamos hacia la secundaria le pregunte por curiosidad que si no tuvo la sensación de que alguien o algo lo estuviera observando la noche pasada por lo cual Bob soltó una pequeña risa y me dijo que no y que por qué le preguntaba algo así por lo que yo cambie de tema rápidamente y el se distrajo con eso, mientras estábamos en la secundaria no pude evitar notar algo que resaltaba en el bolsillo derecho del pantalón de Bob…

-Bob, ¿que es eso que tienes ahí?
-Oh esto?, es nada…
-Por lo menos dime que no es esa nariz de payaso del otro día.
-Yo emm…
-La trajiste aquí!?
-Tranquilo amigo, es solo una nariz de payaso y ya.
-Eso espero Bob…
-¿Que has dicho?
-Ah? No emm, que estamos apunto de entrar a Biología.

La tenia consigo, suena loco este pensamiento pero empiezo a notar que se le hace importante esa cosa para él. El día transcurrió y de regreso a casa Bob no me acompaño (algo raro por parte suya), mientras caminaba el viento soplaba de manera relajante, las hojas de los árboles en esta época salían volando libremente hasta parar en el suelo o en la carretera, algunos deportistas trotaban al otro lado de la calle con el pensamiento de conseguir una meta y esa meta seria adoptar una buena figura, tener una vida sana; los autos iban y venían y antes de cruzar una calle más tuve que esperar al cambio del semáforo, mientras estuve esperando había un tipo con un gran sombrero, cubierto por una gran gabardina café (como intentándose ocultar de algo o alguien) esperando el cambio del semáforo para cruzar, yo no pensé mal de él pero al dirigir mi vista hacia abajo noté que el tipo llevaba puestos zapatos muy largos -¿quien demonios usa zapatos así?- fue lo que pensé y al levantar otra vez mi mirada, el tipo me estaba viendo y por muy raro que suene, ¡no podía ver su cara!, había una gran oscuridad en vez de un rostro, estaba totalmente paralizado al ver algo de tal magnitud hasta que en esa oscuridad tan espeluznante se dibujo una gran sonrisa brillante y un punto rojo apareció sobre esta..

-Pero que mierda?! Eres un paya..
-Morirás de la risa, igual que todos.

¡La voz salía sin moverse la boca! ¡Una boca que no emitía movimiento alguno y podía hablar con una voz aguda y burlona! Inmediatamente comencé a correr hacia el otro lado de la calle sin importarme los autos que pasaran hasta que me detuve unos 50 metros mas adelante,lentamente volví mi mirada hacia atrás y no había nada, esa extraña figura, ese maldito payaso no estaba, el viento soplo de nuevo pero esta vez una voz venia consigo…

-JOIN US, JOIN US, JOIN US, JOIN US, JOIN US, JOIN US, JOIN US…

Casi pierdo mi cordura al ser testigo de tales eventos hace unos momentos así que simplemente seguí mi camino con más prisa que antes, sentía que el camino se me hacia cada vez mas y mas largo, eterno, infinito igual que el universo donde se encuentran millones y millones de galaxias y quien sabe que otras cosas hayan ahí, nadie puede asegurar eso. Las personas a mi alrededor se sorprendían un poco al verme pasar con tal velocidad y presión para llegar lo mas rápido posible a mi hogar, no pude evitar recordar algo de mi pasado mientras me encontraba en este lapso de nerviosismo lo cual era la fiesta de cumpleaños de mi hermana menor.
Ella cumplía 3 años, todos nos encontrábamos atrás de mi hogar, familia y amigos, durante unos momentos pude observar a mi pequeña hermana ir hacia dentro de la casa.. Jamás pensé que esa sería la última vez que la vería… Resulto ser que mi pequeña y tonta hermana menor había encontrado días atrás un juguete que para su mente de infante era desconocido, quizás peligroso o quizás no, pero como toda infante, fue dominada por su inocente curiosidad y ese día, ese 13 de marzo de aquel año el medidor de curiosidad en su mente no pudo aguantar mas y le ordeno a mi pequeña hermana buscar ese juguete y divertirse; ese juguete se encontraba en la habitación de mis padres en una gaveta al lado de la cama, papa solía guardar algo ahí, algo que solo usaría para defender a su familia, algo que nunca pensó que acabaría encontrando su hija tan especial y pequeña… Nadie se preguntaba el por qué mi hermana no estaba con todos nosotros, ni siquiera mis padres, de un pronto a otro todos nos teñimos de color rojo, el queque fue el que mas rojo obtuvo, unos pedazos viscosos cayeron sobre los regalos y para finalizar el cuerpo de mi hermana cae a los pies de mi madre con un gran agujero al lado de su cráneo y su mirada totalmente perdida.. La curiosidad habia matado al gato, o gata en este caso.