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Tema: La Nueva fiebre española

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    Corazón de Lobo Avatar de sanguinius russ

     

     
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    Predeterminado La Nueva fiebre española

    Hola no sabia donde poner esto es mas si algún moderador desea cambiar este tema es libre de hacerlo,pero bueno este es un relato sobre los Super-Heroes hecho por un fan en internet y siendo franco de verdad me encanto y decidí mostrarles este porque creo que es demasiado bueno como para compartirlo con la novena.Este proviene del sitio wed Relatos Bluetales,donde es un sitio de concurso literario donde se mezclan cualquier elemento y este esta titulado"La Nueva fiebre española",no se si alguien mas lo publico a aqui pero espero que les guste como a mi

    ¡Es como si estuviera escuchando a mi madre! «¡Lars Fulton!, ¿en qué lío te has metido ahora?» Pues en uno muy gordo, madre. Hace cinco años recibí un paquete abultado en mi mesa del periódico de poca monta para el que trabajo en Camberra. Casi me lo hago encima cuando descubrí que lo que tenía entre mis manos era el diario de Pendelton Gress, uno de los tipos más importantes que actuaron durante los eventos de las actividades metahumanas, hace más de veinticinco años. Su diario era una aportación ingente de datos que podían ser el punto de partida de mi investigación.Era un periodista de poca monta en un lugar olvidado de Australia. Gordo, calvo, con un matrimonio roto y dos hijos que me llaman por mi nombre de pila… vamos un tipo completamente normal. Pero recibir ese diario me hizo fijarme una nueva meta. Quería descubrir todos los entresijos de lo ocurrido durante la revelación metahumana. Todos sabíamos que había algo más oculto en las sombras, pero ninguno nos atrevíamos a preguntar. Durante este tiempo he recopilado muchísima información extraoficial. He entrevistado a muchos implicados de alto nivel entre Australia, Estados Unidos y Europa. Pero todo eran informaciones inconexas, hasta que un día un tipo con una voz ronca, con fuerte acento americano y malas pulgas llamó a mi teléfono y me dijo: «¿Quieres meter la nariz en la mierda? Pues yo te la serviré en bandeja de plata». Decía llamarse Sombra. ¡Vaya nombrecito! Había hecho contactos en el Servicio Secreto australiano y pregunté por ahí si conocían a un americano que vive en Australia y que respondía al nombre de Sombra. Cualquiera me podía haber mandado a freír espárragos pero, que en lugar de un vulgar ayudante, me cogiera el teléfono el subdirector de operaciones especiales, y que amablemente me dijera que eso era información reservada, me dio la confirmación de que debía ser un tipo importante. Había quedado con él en Sydney. Cogí el primer tren.
    Durante el viaje volví a repasar el diario de Pendelton Gress para saber por dónde empezar. Sinceramente, algo grande escondían aquellas primeras páginas.
    [Primera entrada de mi diario:
    ¿Dónde estabas tú ese 7 de agosto de 2015?
    El 7 de agosto de 2015 a las tres y media de la tarde hora española, Javier Nogales está sentado en su oficina llorando en silencio ante los persistentes ataques de sus compañeros. Siempre se están metiendo con él. Es como volver al colegio. A las tres y media de la tarde, cansado y frustrado por las humillaciones provoca una bola de fuego que arrasa toda la quinta planta de la Torre Picasso en Madrid. Cuando los bomberos apagan el fuego Javier Nogales sigue sentado en su mesa llorando y pidiendo perdón a gritos a los cadáveres calcinados de sus compañeros de trabajo. No tiene ni una mota de ceniza encima. Es el primer caso conocido.
    El 7 de agosto de 2015, a las cuatro y media de la tarde hora española, el oncólogo Alberto Veiga entra en su despacho de la ciudad de Badajoz y encuentra a su hija Noelia de diceciocho años de edad rodeada de libros médicos abiertos. El doctor Veiga, lejos de enfadarse, pide una explicación a su hija. Ella con la cara desencajada por las lágrimas y la ansiedad levanta unos papeles y responde: «Llevo una hora leyendo y creo que es así como se cura el cáncer, papá».
    El 7 de agosto de 2015, a las tres y media hora española, una niña vietnamita llamada Xiaun Lin echa a correr intentando evitar una nueva paliza de su padre. Corre y corre. Veinte minutos después un puesto fronterizo chino con Rusia informa de que algo se ha estrellado contra su oficina. Ese algo dice llamarse Xiaun y suplica porque quiere ver a su mamá.
    El 7 de agosto de 2015 tengo diez años. Mi madre llora. Nos han cortado la electricidad por falta de pago. Somos demasiado pobres y Londres es muy caro. No lo soporto. En mi libro de ciencias está la solución. Dos horas después construyo una pequeña central fotovoltaica con varios elementos básicos que robo de un supermercado. Por lo menos puede encender la tele y eso la calma un poco.
    Han pasado doce años y camino por las calles de Londres. Miles de personas caminan a mi alrededor ajenas a mis virtudes. Si las hiciera públicas me metería en problemas. La voluntad humana se siente atemorizada por los acontecimientos que se están desarrollando. Pronostican que el planeta que siempre han considerado como suyo se les escapa de entre las manos. Están ciegos por el terror, un ejemplo más de incomprensión humana, siempre buscando una nueva víctima sobre la que focalizar sus temores. Pienso en la mujer con la que me he casado. Es maravillosa, un rayo de luz en un día nublado. Un vagabundo choca contra mí y me saca de mis pensamientos. Me pide perdón. Lo siguiente que recuerdo es un dolor intenso en la nuca y la oscuridad ante mis ojos.
    El 7 de agosto de 2015 Buala Ntsuomo va a ser lapidado en Somalia porque ha robado comida para su familia. En el momento en el que empiezan a llover las piedras despega como si se tratara de una nave espacial.
    El 7 de agosto de 2015 mi madre me sonríe pero noto en su mirada cierto recelo. Tengo diez años y se supone que no debo saber cómo construir una estación de energía solar. Miro mi pequeño invento y se me ocurren diecisiete formas nuevas de construirlo. Parpadeo y se me ocurren tres formas más para hacer que mi estación de energía solar sirva para iluminar toda la calle. Mi madre deja de sonreír.
    Han pasado doce años y me despierto atado sobre una camilla rodeado de militares. Dicen que tienen una misión para mí y me amenazan si no colaboro. No puedo evitar fijarme en la sofisticada máquina de electroshock que tienen conectada a mi pecho. Yo la hubiera hecho más pequeña y eficiente. Decido escribir, a partir de ese momento, un diario clandestino para intentar explicarle al mundo qué es lo que me está pasando.
    ¿Dónde estabas tú ese 7 de agosto de 2015?
    Yo estoy en Londres estudiando una pequeña estación de energía solar. Se ha revelado mi nueva condición y como yo otros cientos de personas en todo el planeta. La cuestión es: ¿eres lo que soy yo?, ¿o eres como mi madre que me mira? Es el inicio de lo que la Organización Mundial de la Salud llamará la «Nueva fiebre española».]
    ¡Aquí estamos! En el presente. Tal vez acabe siendo un bonito cadáver. Mi viaje se hace interminable. Estoy impaciente por encontrarme con el tal Sombra. Creo que voy a poder sacar algo de él. Australia está muy lejos del epicentro de todos los acontecimientos ocurridos. Hemos quedado en una tienda cutre de antigüedades. Llego pronto y justo al lado hay una cafetería. Me pido un café y cinco donuts. Repaso mis notas, la mayoría sacadas de los libros de historia para comprobar la cronología exacta de todos los hechos. Es la hora y me encamino hacia la tienda. Es un lugar lúgubre lleno de muebles viejos. Al fondo una adorable anciana me sonríe. No hay nadie más. Vacilo pero le pregunto a la vieja si conoce a Sombra. Me pregunta si soy Lars Fulton. Contesto que sí y me indica el camino hacia la trastienda. Allí me espera un tipo bajito, entrado en años, con cara de muy mala leche. Sí, ese es perfil que me había imaginado tras la llamada.
    Estamos solos él y yo. Yo empiezo a hablar.
    ¿Va a contarme la verdad?
    —Esto no es una película de Tom Cruise, chaval. La verdad no existe, porque tiene muchas variantes. Yo sólo voy a contarte lo que sé y te lo voy a documentar. El resto del puzzle lo completas tú solito
    Pues dígame cuál era su posición durante la revelación y qué es lo que quiere contarme.
    —Es hora de hablar de todo ello. Durante mucho tiempo hemos obviado lo que pasaba y nadie se ha dedicado a escarbar lo suficiente para que salga a la luz pública. Por eso me he fijado en ti, chaval. Eres muy atrevido. Estoy seguro que vas a dar por culo a más de una persona.
    »Yo era el encargado de la CIA para el entrenamiento de grupos metahumanos orientados a la Seguridad Nacional.
    »Quince días después del 7 de agosto un becario de la Casa Blanca, al que todavía le colgaban los mocos de la nariz, entró en el despacho de jefe de Información Exterior con el rollo de que algo estaba pasando. Demasiados acontecimientos inexplicables. La Oficina de Información Exterior se dedicaba al estudio de la prensa extranjera con el objeto de conocer las posibles estrategias económicas, políticas y militares de los demás países, así como posibles mensajes terroristas ocultos en sus páginas. Eran ratas de biblioteca. El becario había sumado un total de trescientos incidentes a lo largo de siete días relacionados con personas que actuaban de una manera fuera de lo común. La verdad es que ese número era aproximado porque no contaba con la prensa africana, ya que hacía tiempo que en esa oficina habían decidido que el mundo tiene cuatro continentes y una masa de tierra árida llamada África. Al principio no le hicieron mucho caso, pero cuando otro becario sin barba entro en la misma oficina del mismo jefe de información diciendo que había contado más de treinta casos de sucesos inexplicables dentro de los propios Estados Unidos, las alarmas se dispararon.
    »El caso es que ese jefe llamó a su jefe y éste al suyo y así hasta que los altos mandos del Pentágono se enteraron. ¿Qué es lo que pasa cuándo el Pentágono se mete en algo? Que a los militares se les cierra el agujero del culo y empieza la fiesta.
    »Los del Pentágono pidieron información a las embajadas americanas extranjeras y todas decían lo mismo en mayor o menor grado. A la gente le pasaba algo. Unos volaban, otros movían cosas con el cerebro, otros podían crear hielo con sus manos… esa mierda. Luego llamaron a los de Seguridad Nacional y estos dicen que tienen a un tío capaz de desmaterializarse y colarse donde le dé la gana. De hecho lo pillaron dentro de una cámara de seguridad de un banco. Fue capaz de entrar pero no pudo concentrarse para salir. ¡Jodido capullo! Ese es el tipo de actuación que hace que la gente del Pentágono empiece a ponerse nerviosa.
    Pero todo eso ya lo sabíamos, más o menos.
    —¡No me interrumpas, coño! El tema está en que alguien dice: «Imagínate que se cuelan en la Casa Blanca y matan al presidente. O imagínate que se cuelan en un silo de misiles nucleares y los lanzan», y lo malo es que a los del Pentágono no les falta imaginación. ¡Cojones!
    »Cada país actuó a su modo. Nosotros fuimos los de la línea sutil. Como te digo la imaginación llegó en su peor estado al poder y empezaron a organizarse. Al principio crearon una campaña solapada en la prensa con anuncios del tipo «¿Cree usted que es especial? Pues llame al 555…». Si eras metahumano llamabas y te recogían unos tipos elegantes de sonrisa enorme, comprobaban que tenías poderes y te llevaban a un centro de investigación en Montana con la excusa de que podías portar algún tipo de virus que te daba cualidades extraordinarias pero que podía matarte. Luego te devolvían a tu casa con un chip implantado sin que te dieras cuenta.
    »Los medios de comunicación también se estaban volviendo locos con tantas noticias extrañas. La tele, los periódicos, Internet, todo echaba humo con las revelaciones de metahumanos, o, como se los llamaba entonces, «superdotados». Los rumores se dispararon por todo el planeta en cuestión de días. Es difícil controlar el flujo de información en canales no controlados como Internet. Para finales septiembre ya era un hecho que había surgido una nueva raza de hombres. Pero ¿era nueva o era evolucionada?
    »Llegó diciembre y los del Pentágono estaban que no cagaban de alegría. Creían que tenían el problema cuanto menos localizado y controlado. Las revelaciones habían descendido en número en los Estados Unidos y en Europa. Los europeos también eran de la línea sutil. Habían hecho sus investigaciones y por lo menos habían localizado y puesto en cuarentena a unos mil trescientos sujetos. Luego saltó la noticia de que los dos primeros casos constatados en el tiempo se habían dado en España. Y alguien del Pentágono le dijo a alguna zorra estúpida periodista a la que se estaba tirando «es la nueva gripe española» como en la antigüedad. ¡No te jode! ¡Como si la gripe te hiciera cagar rayos gamma por el culo! Pero la mierda ya estaba servida. Los rotativos calificaron a la revelación como enfermedad y todo explotó. ¿Qué pasa cuando se habla de enfermedad a nivel mundial? Que la Organización Mundial de la Salud toma cartas en el asunto. ¡Venga que la fiesta no decaiga!
    »La OMS, que por aquel entonces estaba de mierda hasta el cuello por culpa de las investigaciones sobre el timo de la gripe A, se lo tomó muy en serio y mandó a chupatintas por todo el planeta a recopilar información sobre los nuevos humanos. Los datos hablaban de ciertas modificaciones en la estructura genética de los sujetos analizados y la aparición de nuevos cromosomas externos o tal vez no identificados hasta entonces dentro de las cadenas de ADN. Otra revelación es que los cuerpos de los humanos con estas modificaciones habían cambiado para resistir sus nuevos «poderes». Es decir, que si alguien corría por encima de la velocidad del sonido podía aguantar perfectamente las fuerzas que se generan. Si alguien podía levantar un buque transatlántico con los dos brazos, su estructura corporal podía soportarlo. Incluso se llegó a ver que algunos individuos mezclaban capacidades como fuerza, velocidad, teleportación, telekinesis… mierda de ese estilo. Por otro lado no era nada que nosotros no supiéramos, pero era curioso que todos los elementos estudiados coincidieran independientemente de su lugar de origen, raza o condición física. Era como si las leyes de Newton no fueran con estos tipos.
    »Lo que no contó la OMS es que algunos de los sujetos de estudio fueron sometidos a verdaderas autopsias en vida, o que había médicos sin escrúpulos que los habían llevado hasta el límite de sus capacidades y los habían reventado. Pero eso a la gente por lo general le daba igual. El mundo quería respuestas y se las dieron más o menos. Claro que había leyes en contra de hacer semejantes animaladas con ciudadanos responsables que pagaban sus impuestos. Pero si esos ciudadanos son enviados a terceros países con menos escrúpulos para someterse a toda clase de pruebas, la culpa recaería sobre esos bárbaros que andan lejos de nuestras fronteras y no sobre los gobiernos responsables y respetuosos con el ciudadano. Casi todos los países colaboraron con los experimentos. Los mandaban a Costa Rica o Rwanda o sitios por el estilo. Si no me crees puedes consultar los registros de pasajeros de los vuelos realizados por varios aviones militares de quince países durante las fechas de septiembre de 2015 a enero de 2018. Los muy imbéciles no han destruido dichos manifiestos porque sabían que nadie los iba a pedir. Pero yo tengo copia. Soy listo, muy listo y tal vez por eso no estoy muerto. Y ahora me voy a mear, si mi próstata me deja, y a por un poco de té.
    Los campos de estudio también salen en el diario de Pendelton Gress. Él los describía como sitios asépticos que ocultaban tras los muros habitaciones llenas de dolor.
    [Nueva entrada de mi diario:
    Mi madre dice que me voy de excursión a un lugar donde me van a ayudar a entender lo que me pasa. Me ha preparado ropa para varios días. Está un poco nerviosa. Lo noto porque no deja de comprobar si llevo todo lo necesario. Me recogen unos señores con uniforme y me meten en un coche negro. Saco un libro de mi mochila y empiezo a leer. No me interesa lo más mínimo lo que ocurre a mi alrededor. El libro es sobre biomecánica, una maravilla a mi parecer.
    Hemos viajado mucho. Delante de mí hay una nave gigantesca rodeada por gente armada. El ritmo de los trabajadores es frenético. Van y vienen por todas partes. El interior es limpio y blanco. Me desvisten unas personas que dicen ser médicos y me ponen un mono blanco con un código de barras impreso en el pecho. Durante días me hacen pruebas, me sacan sangre, me hacen preguntas estúpidas fáciles de contestar sobre matemáticas, física, química, ingeniería… No me dejan hablar con el resto de la gente que lleva puesta el mono blanco con el código de barras. A ellos también les hacen pruebas.
    No sabría explicar por qué, pero me siento muy cercano a mis compañeros. Es como si compartiéramos algo que nos hace distintos y que esa fuera la causa que nos une más allá de lo humanamente comprensible. Muchos están tristes y muchos están doloridos. Las pruebas son cada vez más duras. Algunos han desaparecido de un día para otro. Ya no están con nosotros.
    Pasado un mes me devuelven a mi hogar en Londres con mi madre. Creen que no me he dado cuenta pero sé que me han insertado un chip dentro del cuerpo. Puedo saberlo porque mi cerebro ha sido capaz de hablar con la memoria del chip…]
    —Puta próstata, coño. Vale, estábamos con la OMS. Los estudios continúan a lo largo de 2016. La llamaron la «Nueva fiebre española», en una clara burla hacia los primeros casos. En el siguiente año los casos eran menos frecuentes y la situación se había normalizado. La OMS dice al mundo que los sujetos empiezan a sufrir problemas mentales con sus poderes. ¡Claro, coño! De la noche a la mañana eres capaz de doblar todo el acero de un tren de mercancías con sólo pensarlo. ¿Cómo cojones se supone que te afecta eso? Pues algunos optaron por el suicidio. A mí ya me habían fichado para controlar a los superpoderosos. Yo estaba tan tranquilo en mi división táctica y me llegaron un día para que me ocupara de la organización de las vigilancias. Me llegaban muchos informes de suicidios de superdotados. Eran distintos y no habían aceptado sus cambios. La prensa seguía machacándolos y claro está que muchos no lo soportaron. Era el puto año 2016. Eso era otra cosa que omitía la OMS, los metahumanos revelados en esa primera fase fueron los que peor lo llevaron. Los que vendrían después estarían mejor equipados para comprenderse a sí mismos. Por eso hoy creo que fue la propia evolución humana la que los hizo así. Nuestra evolución se ha basado en prueba y error y la de ellos es la continuación de la nuestra. También fue una prueba y error, simplemente que no tardaron millones de años, tan sólo un puñado de años como mucho.
    »El año 2016 fue esclarecedor en muchos sentidos para la humanidad. Fue durante ese año que se fraguó la futura percepción de los humanos hacia los metahumanos. Mucha gente pedía por su captura y control y en algunos casos con razón. Algunos superdotados aprovecharon sus nuevas capacidades para cometer fechorías muy sucias, y claro está eso fue lo suficiente para que la gente pidiera la cabeza de todos. Se palpaba el miedo. Se hicieron las primeras leyes en todo el mundo sobre control de superdotados. Todos los días debían personarse en una comisaría de policía cercana a sus domicilios para declarar sobre sus movimientos. Los superdotados de la primera generación eran sumisos por el desconcierto de revelar sus nuevos poderes. Todos transigieron y se metieron el dedo en el culo. La gente se sentía más segura así. También se les obligaba a colaborar en todo lo que pudieran utilizando sus poderes. Esa fue la raíz de los futuros superhéroes.
    »Pero llega el año 2020 y con él la gran cagada. La revelación de la segunda generación. Mucho más potente y mucho más incontrolada. En tres días se dieron más de veinte mil casos en todo el mundo, yo incluso pienso que llegarían a los treinta mil. Eran más conscientes de sus privilegios, eran más capaces de dominar sus poderes. No se presentaban los casos de «sujetos de revelaciones fallidas». Llamábamos así a la gente de la primera revelación que no controlaban sus poderes cuando se manifestaban y que acababan muertos o teniendo que ser aislados bajo costosos medios. El caso de una niña de Kentucky es un ejemplo. A la niña le dolía tanto la cabeza durante una clase de lengua que chilló lo más alto que pudo. El resultado fue que todos sus compañeritos de clase y la profesora acabaron con la cabeza reventada junto con la pobre niñita. Un claro ejemplo de sujeto de revelación fallida. Coño, si hasta en la CIA hicimos un sello con las siglas SRF para estampar en los expedientes.
    »Todo se desmadra y los del Pentágono están que echan chispas. Se les venía encima un volumen de personas que no podían controlar. ¿Y qué es lo que hacen? Secuestran a los sujetos más poderosos, les lavan el cerebro y crean unidades de élite para el control de la masa superdotada. Aunque ellos los llaman «superhéroes», claro está.
    ¿Quiere decir que los primeros grupos de héroes no fueron producto de acuerdos gubernamentales con ciudadanos libres? Se supone que iban vestidos de negro y encapuchados para preservar su anonimato y su seguridad.
    —¡Pues claro que no! Iban encapuchados para que sus familiares no los reconocieran. Y sé que fueron secuestrados porque yo planeé esos secuestros y su posterior entrenamiento. Llevaba años estudiándolos y recibiendo información privilegiada. Muchos eran inmunes a gran cantidad de sustancias pero no dejaban de ser, en esencia, humanos. Sólo había que encontrar la sustancia que iba a dejarles KO antes de proceder con el lavado de cerebro. Todo ese asunto olía tan mal como el pedo que me acabo de tirar.
    »Las órdenes eran claras. En cuanto a un superdotado se le cruzaban los cables enviaban a estos equipos de contención para poner orden. Recuerdo que había que hablarles despacio para que comprendieran lo que se les decía. Había costado mucho trabajo hacer que sus cerebros funcionaran a dos revoluciones por hora y que fueran capaces de controlar sus poderes. Pero el Pentágono cuenta con los mejores Mengueles del mundo y fueron capaces de hacerlo. Además la cuestión era simple. Te acercabas a ellos y les decías: «¿Veis a ese imbécil? Pues dadle de hostias». Y ellos iban y lo hacían. El tema funcionó bien unos cuantos años, pero con el tiempo los equipos de control se volvían inestables, locos. Las drogas de control les pasaban factura. Por lo que la necesidad de buscar nuevos individuos se hizo una prioridad dentro de las altas esferas.
    »Habían pasado quince años desde el 7 de agosto y el planeta era un lugar asqueroso donde vivir. Los grupos de superhéroes mundiales empezaban a desintegrarse con demasiada rapidez, y los metahumanos iban ganando fuerza. Muchos metahumanos vivían escondiendo sus poderes. No querían enseñárselos al mundo. Se corrió el rumor de que algunos gobiernos estaban practicando la eugenesia en los recién nacidos que presentaban los cromosomas especiales. Ya te digo yo que no era un rumor. Lo hacían todos y a lo bestia. Evolución, chaval. Las gentes de la primera revelación «desarrollaban» sus poderes. Los que vinieron después «nacían» con sus poderes insertados en su puñetero ADN.
    »La prensa empezó a apiadarse de los superdotados. De hecho, en uno de los acostumbrados ataques de corrección política, empezaron a llamarlos «metahumanos». Consideraban que el término «superdotado» era despectivo y no reflejaba para nada sus vínculos con los meros mortales. Claro, si eres un chico listo o tienes una gran polla, eres un superdotado. Pero si eres capaz de agigantar tu cuerpo hasta veinte veces su tamaño, eres metahumano. Sí, era justo. Putos capullos de lo políticamente correcto. Y los peores eran los tipos que hablaban de las conspiraciones relacionadas con el puto número veintitrés. Todo está envuelto o relacionado con ese número y para ellos la fecha de la primera revelación era clave. A saber 7+8+2+0+1+5 = 23. Vamos, caldo de cultivo para todas las teorías del fin del mundo y el advenimiento de Cristo. Un puto caos. Suicidios en masa. El Vaticano haciendo exorcismos a los nuevos revelados. Imanes sacrificando niños… Los periódicos se apiadaron de los metahumanos.
    »Pero por primera vez la corriente periodística no estaba en consonancia con la política gubernamental a nivel planetario. Estos fueron los años de la mano dura. Fueron los años del Tratado de Contención Metahumana. Una idea china ante la ONU para someter a todos los revelados dentro de campos de concentración con celdas individuales para un exhaustivo control de sus capacidades, financiada por la ONU, a través de los estados miembros. La idea era llevarles a una isla desierta del Pacífico, encerrarlos y tirar la llave. Eso y la legitimación de la eugenesia como forma de control. El plan de China vino promovido por lo ocurrido en Oslo y en Londres. Dos atentados con un mes de diferencia. No eran un grupo de metahumanos descontrolados haciendo moñadas propias de críos. No. Eran grupos preparados de antiguos superhéroes europeos y oceánicos, junto con africanos y asiáticos que se habían organizado para intentar crear un ambiente hostil previo a una revolución metahumana. Los noruegos habían aprobado un plan de colaboración con países africanos para enviar grupos de metahumanos para ayudarles a controlar a las poblaciones de revelados que se habían exaltado en Marruecos, Egipto, Argelia, etc. Los ingleses habían apoyado en todo a los Estados Unidos y habían introducido todas las ideas de control mental en Europa. Los objetivos estaban claros.
    »Luego vino el gran incendio de París y el ataque contra los centros de detención preventiva de los Estados Unidos. Por no hablar del cataclismo nuclear en Rusia.
    »Los franceses habían descubierto que los metahumanos tienen un espectro de radiación distinto del humano. Es más intenso. Algo así como si emitieran un aura distinta. Entrenaron perros capaces de distinguir entre metahumanos y humanos y lo mejor vino después cuando invirtieron un dineral en humanos capaces de identificar a personas con habilidades especiales. Llegaron a exportarlos y todo. Eso no debió gustarle a los grupos terroristas. Tres días estuvo ardiendo París y la verdad es que era un espectáculo grandioso.
    »Los rusos habían estado callados mucho tiempo. Demasiado. Estaba claro que tramaban algo. ¡Joder que si lo hacían! Los muy bestias estaban creando un ejército de metahumanos en secreto para invadir las antiguas repúblicas de la Federación Rusa y reconquistar parte de Europa del Este. Los tipos habían hecho todo lo que muchos países habían deseado pero no se habían atrevido. Crear ejércitos controlados de metahumanos era una de las grandes metas americanas, pero no habíamos sido capaces de controlar a los suficientes efectivos metahumanos. Pero algo les salió mal y el lugar donde habían estado experimentando con su ejército voló por los aires envuelto en una bella nube con forma de hongo. Hoy día puedo decirle que eso fue un ataque en toda regla de estos grupos terroristas que campaban por Europa y América. No debió gustarles lo que se hacía en ese campamento ruso. Lo de los planes de invasión lo supimos después gracias a los Servicios de Inteligencia.
    »Por supuesto que los atentados se hicieron públicos, pero las razones de los terroristas evidentemente no. Nadie las tuvo en cuenta. Fue una respuesta al trato humano a los revelados, aunque creo que se les debió ir de las manos.
    »El Tratado de Contención Metahumana se aprobó y todavía recuerdo lo que dijo el Presidente de España en la tele. Casi lo crucifican por ello. Pero a mí me abrió los ojos. España había intentado convivir con los metahumanos todo lo que había podido. De hecho apenas contaba con superhéroes de control. Habían logrado cierta estabilidad de convivencia, cosa que entre los propios españoles no había. Si firmó el tratado fue por las presiones a las que se le sometió internacionalmente, casi al borde del bloqueo económico. No le quedaba otra. Y digo que me abrió los ojos porque la realidad era que él sabía que la humanidad se había mostrado hostil desde un primer momento. No les habíamos dado ni una oportunidad a los metahumanos porque en casi todos los países del mundo había capullos metidos en edificios como el Pentágono dispuestos a imaginarse todo tipo de calamidades. Yo os maldigo hijos de la gran putísima.
    »Empezaron las detenciones y se les envió a la isla del Pacífico. Empezaron con los más sumisos, por supuesto. Luego fueron a por los más complicados aplicando toda su fuerza y sin piedad. Es cuando entraron en juego las «milicias contratadas de humanos mejorados».
    [Nueva entrada de mi diario:
    Cuando me recupero de mi inconsciencia, provocada por el electroshock, delante de mí se fija la imagen de una mujer. Es ella. La quiero y lo que lleva dentro de ella es importante para mí. Mi creación más bella, mi forma de contribuir a la vida. Está atada de pies y manos y parece inconsciente. Un militar inglés la golpea fuerte. No lo puedo soportar más y accedo a colaborar con ellos.
    Quieren que cree robots de guerra capaces de detener metahumanos. Paso un año con ellos y lo consigo. Son una bella creación. Para motivarme todos los días me obligan a ver cómo la pegan. Mi hija nace entre golpes e insultos. Vive veinte minutos en este mundo, mi mujer vive quince minutos más. Dos vidas menos.
    Consigo escapar de mi prisión pero no por mucho tiempo.
    Ahora son militares franceses los que me han secuestrado. No debo tener suerte. Me piden más armas para luchar contra los metahumanos. Con cada creación capaz de abatir a uno de los míos muero un poco más por dentro. Los franceses son más contundentes. Me pegan porque sí. Yo no tengo la fuerza de otros semejantes míos. Duele y duele mucho. Pienso en la pequeña estación solar que construí de pequeño. Es mi refugio mientras me pegan.
    Algo se ha roto en mi interior. Algo que no podré arreglar o sustituir con otra pieza. Creo que necesito vengarme de la humanidad por lo que han hecho a mi mujer y a mi hija. Quiero acabar con todos ellos. Sé que tengo que esperar, sólo tengo que esperar mi oportunidad.
    Sigo sin tener suerte. Un ataque de los cuerpos de élite coreanos matan a mis captores franceses y me llevan a unas instalaciones en Seúl. Sí, exacto, no son muy imaginativos: me pegan y me piden más armas. Se las doy. Ya no hay fin en el túnel. Todo es opaco como mi alma. Ya no tengo ninguna gana de vivir por nada. Ni siquiera mi venganza me ayuda a superarme. Soy un hombre sin alma. No, soy un metahumano sin alma. Hoy ya no quiero ser humano. No han hecho nada bueno por mí desde que mi revelación fue mostrada al mundo.
    Tengo diez años y no debería haber construido esa central de energía solar. Me doy asco. Ya no tengo nada.
    No tengo nada hasta que aparece él en mi vida. Es grande, es fuerte. Una bestia nubia con mucho pelo y barba que me mira mientras yo estoy en el suelo vomitando mis entrañas por culpa de la última paliza. Era mi liberador. Buala Ntsuomo, dice que puedo llamarle «hermano Buala». Ha matado a mis captores pero ha pedido a los suyos que los entierren como es debido. Pide a uno de sus compañeros que sane mis heridas. Su voz es reconfortante. Dice que sabe quién soy yo. «Pues dímelo», le contesto, «porque yo ya me he olvidado de quién soy». Me recuerda que una vez fui hombre y que ahora soy un revelado, que por ello tengo un don que puede ayudar a muchos. Le cuento que he fabricado armas para matar a mis iguales. Dice que lo sabe y que entiende las circunstancias. No me pide más explicaciones.
    Buala me lleva a un lugar seguro y me enseña una nueva forma de ver la vida. Él tampoco lo ha tenido nada fácil. Me cuenta su odisea. Su lucha constante contra las adversidades. La pérdida de su familia. Voló como los ángeles pero paso mucho tiempo hasta que pudo controlar sus poderes. Cuando volvió a su aldea habían matado a su familia. Buala no llora cuando me cuenta eso. Es mucho más fuerte que yo. Me habla de los años que pasa en África buscando respuestas. Aprende a leer y a escribir gracias a otro hombre que dice que también tiene un don. Buala lee todo lo que puede y quiere comprender el mundo. Ve la televisión y comprende qué está pasando. Los tiempos han cambiado y está dispuesto a cambiar. Buala sabe que la mejor forma para sobrevivir es unir a sus nuevos hermanos, todos juntos, estén donde estén. Pasa muchos años haciéndolo y su conocimiento se hace más y más grande. Descubre que tiene más de un don. Las balas de los humanos no lo afectan. Escucha mil veces mejor que un hombre. Tiene ganas de dominar el mundo. Pero Buala es sabio y comprende que lo mejor es intentar comprender al ser humano. El ser humano tiene miedo de los nuevos hermanos con los que tiene que compartir el mundo. Cada vez que Buala consigue un nuevo hermano para su congregación le hace entender que el enemigo no es la humanidad sino la incultura y el miedo a lo desconocido. Que tenemos que mostrar el camino correcto a las gentes que no son como nosotros. Ahora viaja por el mundo enseñando el camino que debemos seguir. Dice que tiene muchos seguidores y que no dejan de crecer.
    Mi nuevo hermano habla como los ángeles. Me enseña a volver a confiar en las personas. Nuestro grupo colabora todo lo que puede con los pueblos africanos y asiáticos para ayudar a los nuestros y a paliar la pobreza de las personas normales. Damos agua, comida, educación, pero lo hacemos de manera infiltrada, no queremos mostrarnos a los gobernantes de los países. Parece que gustamos en algunas partes del mundo, pero en otras somos apestados.
    Pasa el tiempo y Buala me propone ser el segundo al mando. Dice que soy bueno y que he hecho mucho bien a los más pobres gracias a mis inventos.
    Estoy muy feliz de ser parte del grupo. Ya no quiero ser Pendelton Gress. Quiero tener un nuevo nombre. Buala me dice que nací humano y que debo seguir conservando algo que me recuerde de dónde vengo. Una vez más su sabiduría me ilumina…]
    —Las «milicias contratadas de humanos mejorados». La mayor de nuestras aberraciones. Un día llegó el Presidente de NewBlackCorp a la Casa Blanca diciendo que tiene una solución para el problema metahumano. Había conseguido crear una especie de suero que modifica la cadena de ADN humana de manera sintética y que puede provocar el surgimiento de poderes en humanos normales. Cuando le preguntaron que cómo la había desarrollado el tipo guarda silencio, pero si quieres yo te lo digo. ¿Te acuerdas de los experimentos con los primeros revelados en terceros países? Hay está la respuesta. Esos países puede que fueran pobres y bárbaros pero no eran estúpidos y vendieron la información que habían dado a los gobiernos del primer mundo al mejor postor. Y los mejores postores fueron farmacéuticas y contratas militares. Una compañía farmacéutica y una contrata militar se fusionaron y crearon NewBlackCorp. Imagínate lo que salió de ahí. Fueron subsistiendo a través de contratos millonarios para controlar zonas de metahumanos mientras se autofinanciaban en la investigación del suero. Y mira tú por dónde van y lo consiguen. El puto Warren Niles se vanagloriaba de tener a más de setecientos hombres, o mejor dicho mercenarios, inoculados con esa mierda dispuestos a hacer su trabajo. El tipo que aposentaba su culo en el sillón de la Casa Blanca se hizo caca encima y firmó un contrato con la NewBlackCorp, y recomendaba a muchos otros países que firmasen contratos para la aplicación del Tratado de Contención. Vamos, que ese fue el germen de la puta guerra. Tras los atentados estaba claro que todos iban a bailar la misma pieza. La humanidad tenía las pelotas como canicas y querían volver a tener el control.
    [Nueva entrada de mi diario:
    Buala está enfadado con las noticias y las fotografías tomadas por nuestros espías en Rusia. Dice que se están haciendo matanzas de niños revelados. Los rusos están creando algo terrible en su territorio. Está muy enfadado pero todavía confía en la humanidad. Dice que tenemos que propagar más nuestro mensaje de paz.
    Uno de nuestros hermanos entra corriendo en la sala donde estamos reunidos. Dice que se ha infiltrado un suicida entre nosotros y que ha hecho explotar una bomba en el comedor de nuestro campamento. Hay muchos muertos y heridos.
    Una vez revisada la escena del crimen sabemos que el suicida era uno de los nuestros controlado desde fuera. Saben de nuestra existencia y nos tienen miedo. Buala ordena recoger y marcharnos a otro sitio. Me mira y con mucha tristeza me dice que tenemos que poner en marcha el plan de emergencia. Su boca pronuncia el nombre de varias ciudades Oslo, Londres, París, Montana… «Tal vez entiendan nuestro mensaje», le digo para consolarlo. Buala es sabio y dice que al principio no compartirán nuestros actos pero tiene fe en la humanidad y tal vez el tiempo les haga reflexionar.
    Pasa el tiempo y los humanos no abren los ojos. Nos atacan. Mandan a mis hermanos a una isla en el Pacífico. Un campo de concentración. Nuestros compañeros de fatigas recriminan la pasividad de Buala y mía ante las noticias del Tratado.
    Buala pasa dos meses meditando. Cuando regresa ante nosotros no es el mismo de antes. «Si quieren sangre, tendrán sangre», nos grita. Es la guerra. Nadie se alegra. Nuestro líder está desconsolado y llorando como un niño que acaba de perder a su madre. Nosotros también lloramos con él. Después nos organizamos y mandamos instrucciones a todos los que nos han escuchado a lo largo de este tiempo por todo el mundo…]
    —Mi jefe entra en mi despacho y me dice que tengo que entrenar a las nuevas milicias. Quiere que sean auténticos superhéroes. De hecho, el muy cabrón, me trae un montón de cómics para ilustrarme. Junto a los cómics un manual táctico desarrollado por «expertos» para tratar con situaciones inusuales. ¿Expertos en qué? Se tardarían años en conseguir un grupo medianamente decente para eso. Todo estaba calculado, mientras un grupo grande de humanos mejorados se dedicaba a arrasar a los metahumanos, otro grupo reducido se dedicaría a hacer heroicidades de cara a la galería. Serán capullos. Mis superiores querían superhéroes en dos semanas. Me pasé dos horas intentando explicarle a mi superior que eso era imposible. Que si, por ejemplo, un avión entraba en barrena había que estar muy preparado para evitar que el metal se fracturara mientras tres tipos intentaban detenerlo en el aire, y que aún pudiendo detenerlo, sería complicado que los pasajeros no acabaran con el esfínter anal asomando por sus narices por culpa de las fuerzas G. No me escuchó. Los entrené y también a las milicias de humanos mejorados.
    »Me siento responsable de lo que ocurrió después. Muertes y más muertes. Entre los metahumanos surgió un líder, se llamaba Buala Ntsuomo, junto con Pendelton Gress, el autor de tu diario. La guerra fue cruel con todos. Sólo en daños colaterales murieron muchos humanos, pero eso ya lo sabes. Lo que desconoces es que los gobiernos estaban encantados con el transcurso de las cosas. Promovían más y más ataques contra los metahumanos. Se sentían legitimados para hacer lo que les diera la gana, y la NewBlackCorp se convirtió en una de las empresas más poderosas del mundo. Poderosa y con inmunidad total. Resulta que los cabrones que entrené se dedicaban también al tráfico de drogas. Los cárteles de la droga quedaron reducidos a cenizas por culpa de la actuación de los grupos de terroristas metahumanos. Los mercenarios de la NewBlackCorp tomaron el relevo y con el dinero extra que conseguían financiaban su guerra sucia. Hicieron lo mismo con el tráfico de armas. Teníamos armas para defendernos. Habíamos usado todo nuestro conocimiento, junto con la ayuda de algún metahumano más o menos colaboracionista, para crear armas potentes. Tengo pruebas de todo ello. En la guerra todo vale.
    »En ese momento nosotros también dejamos de ser humanos. Ya no teníamos el más mínimo rastro de compasión. Yo personalmente me cansé de eso y dimití de mi cargo. Ya no podía soportar tantas muertes a mis espaldas. Mis superiores me amenazaron y demás pero yo respondí. Les dije que tenía pruebas suficientes para mandarlos a todos a la cárcel. Ellos se rieron. Sé que algún día tendrán que responder por todo lo ocurrido. Por eso sigo vivo y por eso emigré a Australia.
    »Tras un año y medio de guerra, Buala Ntsuomo, propuso una tregua. Se presentó ante la ONU y soltó el discurso que pasará a la historia. Estaba dolido, compungido y cansado. Luego nos enteramos que él no deseaba esta guerra ni de lejos. Lo demás ya lo sabes. Los metahumanos que quedaban iniciaron su éxodo hacia la isla del Pacífico que servía de cárcel para los metahumanos. Echaron a los humanos que guardaban a los presos y tomaron la isla. Construyeron una ciudad desde cero y crearon un escudo de protección alrededor de la isla. Es inexpugnable. Nadie ha vuelto a verlos desde hace más de diez años. Nadie sabe qué pasa allí dentro. Los metahumanos nuevos que nacen o se revelan entre nosotros son enviados directamente hacia la isla en barcos fletados por metahumanos. Son parte del acuerdo de armisticio entre la ONU y los meta. Los chinos han intentado penetrar el escudo, incluso le tiraron una bomba atómica. Nada ha servido. Ya no son de nuestra naturaleza y se han aislado de este mundo. Algunas informaciones estiman que se han desarrollado hasta niveles insospechados, que incluso han logrado viajar al espacio exterior. Son una sociedad casi perfecta. ¡Lo que nos hemos perdido! Somos una mierda con patas, egoístas y acojonados que no supimos lidiar con la situación. Por eso aquí y ahora le digo al mundo: ¡idos todos a tomar por el culo!
    ¿Tiene algo más que añadir?
    —Sí, toma la documentación y fóllatelos a todos. Y ahora márchate antes de que te pegue un tiro.
    [Última entrada de mi diario:
    Lo que estamos construyendo aquí es un futuro para mis hermanos. Vivimos en paz. Estamos por encima de las emociones humanas. No odiamos, no peleamos. Queremos ser mejores. Voy a enviar este diario a algún lugar donde alguien pueda comprender todo lo que hemos hecho a lo largo de estos años. He elegido Australia, Camberra. No sé por qué, pero es un lugar como otro cualquiera para que la historia metahumana sea escuchada, o leída en este caso.
    No quiero despedirme sin desear la mejor de las suertes a los humanos.
    Sinceramente, Pendelton Gress, antiguo humano.]

    Última edición por sanguinius russ; 13-03-2015 a las 17:28

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