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La historia de 4 amigos que llegaron demasiado tarde para ser primeros..
Los protagonistas
Anibal: Definitivamente el más normal de los cuatro, o al menos el más cuerdo. Además de ser adicto a las camisas, vive solo y su casa es lugar de encuentro recurrente para los cuatro, donde suelen juntarse para ver "películas". Al ser el más equilibrado vive tratando de que los otros tres se comporten, aunque termina enredado en sus problemas. Suele ser víctima de las maldades y/o idioteces de sus amigos que frustran propósitos tan simples como conseguir un poco de guita, cortarse el pelo o levantarse a una mina...
Marcos: Aparte de estudiar odontología y tener un abuelo que usa pañales, Marcos es paranoico, nervioso y muy tímido. Quiere levantarse a Marina desde que la conoció, aunque siempre queda mal parado, ya sea por su torpeza, por su timidez o por la ayudita del Zurdo, que le hace la vida imposible, a la vez que lo extorsiona prometiéndole ayudarlo con ella. Aunque principalmente es medio gil, por lo cual suele terminar pasando vergüenza en cualquier situación.
Zurdo: Martin es... ¿como decirlo? un pa-je-ro. Labura en un video-club, es medio machista y suele malinterpretar a las minas. Fanático de Pamela Anderson, es un poco cínico y vive jodiendo a los otros tres y divirtiéndose a costa suya, pero a su vez se adentra en situaciones delirantes con ellos por su terquedad, a la que el llama "honor". Estas situaciones lógicamente terminan de manera catastrófica, pero él parece no tener problemas al respecto mientras sus amigos sufren las consecuencias. El amigo que todos quisieran tener... lejos.
Terli: Siendo el más extrovertido de los cuatro, Terli es extravagante, loco, inocente, ingenuo, despistado..., o como dice el Zurdo, "el pibe está mal". Tiene una gran aficción a realizar diversos cursos de arte de dudoso prestigio, siendo el último un curso de "danza contemporánea y erotismo". Los otros tres no hacen más que sorpenderse al observar su comportamiento, mientras que él actúa con total naturalidad y su participación en las situaciones complicadas hace que éstas resulten delirantes y bizarras.
Personajes secundarios
Victor: El abuelo de Aníbal es nombrado por su nieto como "el militar loco". Este irritable y amargado anciano no es más que un ex-militar medio homofóbico que encima tiene sus sospechas acerca de la sexualidad de Aníbal, las cuales justifica por incidentes ocurridos en la niñez de su nieto.
Marina: Recientemente comenzó a laburar en el video con el Zurdo, aunque su relación con él es bastante fría. Esto se explica teniendo en cuenta la personalidad del Zurdo y los estudios de psicología que sigue ella, sumado a sus tendencias de defender las posturas de las figuras femeninas (bah, como determinó el Zurdo, es feminista). No está muy interesada en nada y pocas veces se las ve sonreír, aunque no se la puede culpar considerando quiénes la rodean.
Nanet: Conoció a Aníbal y empezó a salir con el, aunque lamentablemente tuvo que conocer los otros tres. Como vivió 15 años en Francia, debe sufrir las sospechas del Zurdo de que tiene pelos en las axilas y sus desastrosos intentos por demostrarlo, junto a otros despropósitos. Sin embargo suele tratar de estar con Aníbal y bancarse a los demás más allá de las situaciones desastrosas.
Pipabang Comics fue el sello bajo el cual salió primer número de "La Brigada del Buen Gusto", un fanzine creado por Pier Brito y Feliciano G. Zecchin. Sin embargo, en 1999 Alejo G. Valdearena, después de realizar varios trabajos, algunos para Editorial Ivrea, relanza Pipabang Comics como editorial y junto a F. Zecchin comienza a realizar 4 Segundos. Lo primero que salió al mercado fue un "número cero" en blanco y negro a modo de testeo. Una vez pasada la prueba comenzó la salida de una serie regular, a color, en revistas de 13,5 x 20,5 cms. conteniendo entre 30 y 40 páginas, que presentaban, además de la historieta, una serie contenidos varios, incluyendo jodas, boludeces, notas, pseudo-biografías, pseudo-entrevistas y huevadas varias, que complementaban magistralmente la historieta y aliviaban el desembolso de los $2,90 que valía el comic. A medida que fueron saliendo más números, mejoró la calidad de la edición: aumentaron las páginas, la tapa era plastificada, etc. Esta edición continuó hasta la salida de 7 números, así a mediados del año 2000 concluía la publicación, hecho causado entre otras razones por la partida del guionista hacia Barcelona para vivir y trabajar. En la actualidad estos números se encuentran algunos y con mucha dificultad en ferias y puestos de revista de material usado o de segunda mano tales como los del Parque Rivadavia, mientras que en las comiquerías se encuentran generalmente agotados y dificílmente vuelvan a haber números disponibles ya que Alejo Valdearena es el dueño de Pipabang y al irse a vivir a España dejó de abastecer a los distribuidores...
A su vez, mientras continuaba la edición propia (alrededor del número 4) comenzó a salir la Revista Ultra, una publicación de Editorial Ivrea que presentaba 84 páginas a color al muy bajo precio de $3 con tres comics, entre los cuales se encontraba 4 Segundos. El primer número salió el 15 de noviembre de 1999 conteniendo los primeros capítulos de Convergencia, Anita y 4 Segundos, que se publicó desde el comienzo, aunque se prometió que aun si la publicación de 4 Segundos en concluyera, seguirían saliendo nuevos capítulos en la revista. Ultra #1 fue todo un éxito, vendiendo más de 10.000 ejemplares y convirtiéndose en el comic más vendido en Argentina, puesto que le arrebataría tiempo después, con muy poca diferencia, la edición de Ivrea del manga de Evangelion.
En 2008 se publica el libro 4 Segundos (comic interruptus), que recopila los siete capítulos de la historieta 4 Segundos que Pipabang Cómics publicó entre abril de 1999 y diciembre del año 2000. Su mágnifica portada desplegable es la siguiente.
Tapa del libro 4 segundos (comic interruptus)
4 segundos (cómic interruptus) es el minucioso relato de la creación de una obra cuya huella en la historia de la historieta argentina podría compararse con la de El Eternauta (comparación de la que saldría sumamente desfavorecida y que por lo tanto nos ahorraremos); es, también, un intento de echar luz sobre el misterio que rodea el ascenso y la súbita desaparición de la editorial Pipabang Cómics que, se lo avisamos desde ya, fracasa estrepitosamente.
Dice su contraportada:
Sus páginas son un catálogo de obsesiones malsanas donde reina la estupidez y campan a sus anchas la inmadurez, la frivolidad y el egoísmo. La falta de aspiraciones de esta obra, su ciega voluntad de no avanzar un milímetro más allá de la superficie del alma humana, la convierten en la lectura ideal para días de playa y cuartos de baño. Se trata, en resumidas cuentas, de un libro infame que debería quemarse en una hoguera pública o al menos mantenerse alejado de los niños.
Dice su prologo:
La historia de 4 Segundos comenzó en 1998. Ese año se celebró en La Rural (espacio también conocido como Predio Ferial de Buenos Aires) una convención de cómic llamada Fantabaires. Nadie lo notó, pero una intensa lucha tuvo lugar en los pasillos de aquella feria. Dos jóvenes historietistas desembarcaron allí con una misión: dar a conocer su obra. Magra obra, por cierto, que consistía en apenas cuatro páginas de cómic en blanco y negro que entregaban a los desprevenidos visitantes prometiendo, pomposamente, que se traba del Número 0 de una nueva serie de cómic. En la portada de la historieta en cuestión, podía identificarse claramente un sello editorial: Pipabang Cómics.
¿Pipabang Cómics? En la Argentina, nadie había oído hablar de una editorial con ese nombre. Sin embargo, los historietistas juraban a quien quisiera oírlos que se trataba de una todopoderosa empresa multinacional que había elegido a 4 Segundos como caballo de Troya para desembarcar en el país. ¿Farsantes? ¿Lunáticos? Así lo entendió el público que los ignoró olímpicamente. Por su parte, la organización del evento no les permitió pegar los pósteres –hojas oficio, en realidad, pero impresas a color en un derroche de recursos– que también formaban parte de su campaña publicitaria. ¿Los desmoralizó este temprano traspié? Sí, los desmoralizó. Hay testigos que dicen haberlos visto llorar en el baño, maldiciendo entre hipos desesperados al noveno arte, jurando que jamás volverían a intentarlo.
Sin embargo, en abril de 1999, Pipabang Cómics publicó el nro. 1 de 4 Segundos que se distribuyó en todos los kioscos y librerías especializadas del país. El monstruoso grupo Pipabang, capitaneado por el Licenciado Cosme Fulanito y sus socios, Umberto Eco y el Mono Warhol, había desembarcado en la Argentina prometiendo cambiar para siempre su fisonomía cultural. Veinte meses más tarde, tras la publicación de 4 Segundos nro. 7 en diciembre de 2000, Pipabang desaparecía del país tan rápida y misteriosamente como había llegado. Entre las ruinas del imperio quedaban los sueños rotos de dos historietistas un par de años menos jóvenes.
¿Qué pasó? Como el que habita en el Triángulo de las Bermudas, como el que cubre a La Atlántida, el misterio de la repentina desaparición de Pipabang y 4 Segundos resulta impenetrable. Por alguna razón desconocida, los protagonistas de esta historia prefieren no remover la arena con que el tiempo la ha cubierto.
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Espero que les halla gustado!
