Un día, en la playa, Supergirl entra en contacto con un cristal de color turquesa… y termina transformándose en una sirena. Debido a los cambios en su sistema respiratorio, se ve obligada a sumergirse en el mar, donde se encuentra con Princess Shark, una villana reciente que había estado planeando atacar Metropolis.
Sin embargo, en lugar de pelear, Princess Shark revela la verdad: usó un fragmento de kryptonita turquesa para transformar a Supergirl, no para luchar, sino para pedir ayuda.
Resulta que antes ella era simplemente una criatura marina, pero fue transformada en un ser mitad humano, mitad pez por una bruja del mar conocida como Sea Hag, quien además la controla y la obliga a causar destrucción. Por eso, Princess Shark quiere que Supergirl la ayude a derrotar a la bruja y recuperar su libertad.
Supergirl acepta y ambas se dirigen a la guarida de la hechicera, donde se desata una intensa batalla. Pero pronto Kara descubre que la situación es más compleja de lo que parecía. En el pasado, cuando aún era un tiburón común, Princess Shark solía invadir la cueva de la bruja. Como castigo, la hechicera le dio a comer una de sus propias piernas, lo que la transformó… y también le permitió controlarla.
Para romper el hechizo, Supergirl toma una decisión extrema: introduce la mano en el estómago de Princess Shark y extrae la pierna, que se transforma en una versión bebé de la bruja marina, lista para volver a crecer.
Libre del control, Princess Shark decide cambiar su vida y dejar atrás el crimen. Como gesto final, Supergirl la invita a celebrar el Día de Acción de Gracias junto a su familia.