La muerte de Blackjack atormenta a Magni, el cazarrecompensas espacial recibió un funeral de honor en Asgard, pero pese a todas las palabras de los que acompañan al joven dios, nada lo reconforta, pues sabe que nunca volverá a ver a su amigo, pues no conoce a un solo mortal que se haya abierto paso al Valhalla.
Buscando un propósito para el All-Power, que de nada le sirvió para ayudar a Blackjack, Magni acepta finalmente el trono de Asgard, y la ceremonia se realiza en un nuevo salón construido para la ocasión..
UN TRONO ETERNO...
Todos se marchan para disfrutar del gran banquete preparado para celebrar la coronación del nuevo All-Father, pero el joven gobernante aún necesita unos momentos antes de unírseles, ya que no está de ánimos para celebrar.
Amora aparece en la sala del trono, hablando de que Magni no debería lamentarse tanto por un simple conejo, pero el All-Father solo quiere que su madre sea honesta y le diga si realmente ella no tuvo nada que ver con esa tragedia. Amora tiene una coartada, en ese momento estaba con uno de los tíos de Magni, Ullr, el dios de la perdición y la muerte, pero eso no convence al joven quien asegura que si un mortal a quien se le ha ofrecido la hospitalidad y protección del trono de Asgard fuera asesinado mientras está al servicio del reino por un asgardiano, no habría castigo suficiente para el responsable.
Amora se marcha, diciendo crípticamente que está segura de que su hijo gobernará "por siempre y un día", mientras cierra la puerta de la sala del trono...
AÑO UNO DEL ALL-FATHER.
El primer año de Magni como gobernante lo dedicó a aprender sobre Asgard y los demás reinos, acerca del papel que debía desempeñar como All-Father. Había demasiado que aprender, muchas costumbres, tradiciones y leyes que debía conocer, lo cual consumió todo su tiempo.
En el oscuro futuro del que proviene Magni, Asgarg era un reino despiadado bajo una mano de hierro que controlaba todo fríamente. Pero en esta era, Thor hacía parecer todo mucho más simple, incluso tenía tiempo para viajar a Midgard y a los demás reinos, tal como Magni anhelaba poder volverlo a hacer pronto...
AÑO DIEZ
En el décimo año de su mandato, Magni enfrenta una guerra contra el rey Jotun que se alió con Ulik. Pero, ¿acaso Magni no había resuelto esas diferencias hace tiempo? Recordaba estrechar la mano de Ulik, y ayudar a Arinn de Muspelheim a tomar el trono de Jotun.
Pero mientras la guerra se desarrollaba, magni permanecía en la sala del trono, donde todos le aseguraban que estaría a salvo, solo podía seguir jugando con las figuras que simulaban el conflicto. Por ahora, pese a lo mucho que quisiera salir al campo de batalla, el All-Father decide permanecer en su lugar, prometiéndose que un día abrirá la puerta frente a él...
AÑO CIEN.
La Gran guerra de Asgard finalmente se ha apaciguado, las batallas han disminuido drásticamente, y ahora casi todo lo que queda por resolver es mediante negociaciones y diplomacia. Muchos de los mensajes que recibe el All-Father vienen con obsequios de los otros reinos, uno de esos regalos es una estatua de hielo con la forma de uno de los héroes de Asgard, aunque al verlo, Magni no logra recordar el nombre de la criatura.
Pasa un poco más de tiempo y Magni finalmente recuerda el nombre, Blackjack, su querido amigo, y se pregunta como pudo olvidarlo tan solo después de un siglo. El All-Father sabe que su amigo no querría verlo encerrado en esta habitación, no es la vida que quería para él, pero piensa que seguro Blackjack entendería lo importante de este trabajo...
AÑO MIL.
Han pasado mil años desde que Magni fue coronado como All-Father, y Asgard se une a la modernidad. Las alianzas y tratados con los otros reinos se convirtieron en un sistema de intercambio comercio que esparció la prosperidad para todos. Había tratos por cerrar, acciones por vender, un futuro que construir y el All-Father estaba al mando de todo.
El Reino Dorado nunca fue más deslumbrante con toda la riqueza que fluía sin parar, Magni no podía esperar a verlo por si mismo. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no derribar esa puerta y salir a las calles? Su teléfono no dejaba de sonar y más llamadas requerían de su atención, mientras hubiera trabajo que hacer, su salida tendría que esperar un poco más...
AÑO DIEZ MIL.
La mente del All-Father ya está consumiéndose por preguntas para las que no pueden obtener respuestas. ¿Por qué si la estatua de Blackjack es de hielo no se ha derretido ni siquiera un poco? ¿Por qué las puertas de su sala del trono no se han abierto? Deberían haber abierto alguna vez. No puedes ser All-Father en un salón vacío. Y Magni era el All-Father, por miles de años, alguien muy importante, así que pensó que eventualmente alguien tendría que aparecer.
Quizás, él mismo podría abrir esas puertas. ¿No es así?
AÑO CIEN MIL.
Hace más de ochenta mil años el All-Father ha estado golpeando esas puertas en un desesperado intento para salir de su sala del trono. Milenios atrás dejó de desperdiciar el aire en sus pulmones con gritos de ayuda, ahora cada aliento es usado para golpear. Solo se ha detenido ocasionalmente para recuperarse con el All-Sleep, pero todo su All-Power apenas y consigue hacerunos arañazos a esa puerta, algo insignificante, pero una señal de que finalmente está consiguiendo algo, ¿o no?
Magni fue el dios de la Fuerza, así que no importa cuanto tiempo le tomará, esas puertas caerían ante sus puños...
AÑO UN MILLÓN.
Ha pasado un millón de años desde que Magni se convirtió en All-Father, todo ese tiempo lo ha pasado, por diversos motivos, encerrado en su salón del trono. Cada pocos miles de años camina a las puertas y las golpea unos cuantos millones de veces. Ocasionalmente, él le habla a Asgard, esperando que alguien aparezca al otro lado de esas puertas.
Él era All-Father de Asgard, y Asgard era un reino de uno, del tamaño de una habitación. Él tenía todo el poder que había... y aún así estaba completamente solo.
AÑO CIEN MILLONES.
El All-Father ya no recuerda su propio nombre, ni su propio rostro. Pero recuerda los rostros a su alrededor. Uno era el de alguien que siempre tuvo la razón, y cuyos consejos Magni falló en escuchar. Otro era el rostro de quien lo trajo a esta era, quien lo hizo terminar en este lugar donde el tiempo nunca se termina, era el rostro que Magni más odiaba.
Y había un tercero. Alguien a quien Magni llegó a conocer muy bien, pero a quien aún no estaba dispuesto a recibir...
AÑO POR SIEMPRE.
El anciano dios se sentaba en los restos de su trono, ya no queda nada a su alrededor más que escombros y polvo, enmedio de ese silencio, Magni esperaba con calma, él tenía todo el tiempo del mundo. Y la Muerte esperaba con él.
Su guerra no había terminado, pero la Muerte no pudo llevarlo, y él no pudo escapar... así que ella simplemente esperaba a su lado, cuando fuera el momento, ambos lo sabrían.
AÑO POR SIEMPRE Y UN DÍA.
Sin importar lo que sucediera, Magni peleó todo el tiempo que existe y más allá, cuando su momento llegó, se fue sabiendo que jamás se doblegó.
Al morir el All-Father, las puertas de la sala del trono finalmente se abren, revelando a Amora, acompañada del misterioso Ullr, quien ayudó a que ella cumpliera lo que le dijo a su hijo, acerca de gobernar "por siempre y un día". Toda la tortura de Magni fue gracias al poder de su tío, el dios de la perdición y la muerte, ya que no existe una fuerza que pueda acabar fácilmente con un All-Father, pocas cosas asesinarían a alguien que es prácticamente inmortal, pocas como el tiempo mismo, todo el tiempo que existe y existirá.
Amora, destruye los últimos restos de su hijo, sabe que él no tuvo herederos y el All-Power debe transmitirse a la familia del rey, Ullr por su parte, no hizo esto para tomar ese poder, aunque le advierte a Amora que habrá que pagar un costo por esto...
HAIL THE ALL-MOTHER!
El plan de Amora fue un éxito, ella finalmente consiguió lo que buscaba, sin importarle que para hacerlo tuviera que sacrificar a su propio hijo. El All-Power debe transmitirse entre la familia del All-Father caído, y ya que lo más cercano que Magni tenía a una familia eran el ahora fallecido Thor Odinson, y Amora the Enchantress, esta última se ha convertido en la nueva All-Mother...
Mientras la nueva All-Mother toma el trono, el fallecido All-Father recibe su merecido descanso. Magni llega a Valhalla cuestionándose si es que su muerte le ganó esta recompensa, pues no murió precisamente en batalla, pero al llegar, encuentra a un viejo amigo, quien se considera a si mismo un caso igual al límite de las reglas para llegar a este sitio que es solo para guerreros, aunque ambos coinciden que a final de cuentas, fueron víctimas de una guerra que solo acaba de comenzar...
BLACKJACK: Sé que yo no estoy por encima de un poco de simple venganza...
MAGNI: Yo lo llamaría justa venganza - - una que sabrá mejor que el festín de Einherjar. Fuera de eso, estamos completamente de acuerdo. Un par de buscapletito como nosotros no encajamos en Valhalla, mi amigo - - no más que en un trono.